viernes, 26 de noviembre de 2010

Richard Vimal. Aquarythmies

Portada de Aquarythmies de Richard Vimal
El único álbum del sello Deimos Music, el 
recopilatorio de Richard Vimal, Aquarythmies.
Si hubiera que referirse a uno de los ángeles caídos de la música electrónica popular francesa de los años 70, ésos que nadie ya recuerda, o de los que ni tan siquiera su nombre es una simple nota al margen en un libro o una página web, ése sería sin duda Richard Vimal.

Cuando se habla de música electrónica en Francia siempre sale a relucir el nombre del héroe indiscutible de la industria discográfica de aquel país: Jean Michel Jarre. Sin embargo, a la par que Jarre, hubo toda una serie de compositores, que con mayor o menor fortuna, vieron en los sintetizadores una nueva vía de expresión musical. Nombres como Richard Pinhas (y su grupo Heldon), Didier Bocquet, Joël Fajerman, Zanov, Serge Ramses, Bernard Szajner, el dúo Space Art o ya más metidos en la música disco Didier Marouani y su grupo Space, son sólo algunos de los que también hicieron su aportación a la historia de la música electrónica francesa.

El caso de Richard Vimal no deja de ser curioso. Nacido en Toulouse en 1952, Vimal no recibió ningún tipo de educación musical formal, sino que se formó de un modo autodidacta en la guitarra y el piano desde muy temprana edad. En 1973 se embarcó en un proyecto discográfico del sello Barclay producido por Dominique Perrier (más tarde fundador de Space Art, parte integrante del grupo Space y miembro estable en los 80 y 90 de la 'troupe' de estudio y directo de Jean Michel Jarre). En ese LP, Je Vous Salue Leur France -que era un álbum de 'chanson française'-, y a través de Perrier, Vimal descubrió los sintetizadores, de los que se hizo buen uso durante las sesiones de grabación.


Poco después, Vimal adquirió un sintetizador monofónico Roland SH-3 y en 1976 firmó un contrato por diez años con la multinacional Polydor, el mismo sello que en 1977 llevaría al estrellato a Jean Michel Jarre con Oxygène, y que entre 1979 y 1985 editaría gran parte del mejor material surgido de los Nemo Studios de Vangelis.

Richard Vimal en la foto de contraportada de Aquarythmies
Richard Vimal hacia 1980.
El primer fruto discográfico de Vimal fue el álbum Transparences (1977), un LP con sintetizadores, matizados por la propia voz solista del músico, que recibió críticas negativas, sólo se publicó en Francia y vendió unas 800 copias. A modo de anécdota, cabe constatar que este primer trabajo con Polydor fue grabado en el Studio Gang parisino en paralelo a las mezclas finales de Oxygène durante los meses de noviembre y diciembre de 1976. 

Un año más tarde, Vimal publicó Migrations (1978), su primer álbum enteramente instrumental, que vio la luz en 19 países, vendiendo alrededor de 6.000-7.000 copias, y por último en 1980 editó Aquarythmies, sin duda su mejor álbum, distribuido en el mismo número de naciones, pero en tiradas muy limitadas que perjudicaron sus ventas. La política que había seguido el sello Polydor respecto a la difusión de su obra provocó que Richard Vimal rechazara las ofertas para producir nuevos álbumes, canceló el contrato y se centró en componer música para anuncios publicitarios, cortometrajes y programas de televisión, trabajo que ha venido desarrollando hasta la actualidad.

Veintiún años después de su último álbum, la discográfica alemana Deimos Music, decidió reeditar la mayor parte de aquellos elepés olvidados bajo el nombre de Aquarythmies, en la que a la postre ha sido la única referencia de este fugaz sello. Además de incluir íntegra la grabación homónima, la mayor capacidad del disco compacto ha permitido la inclusión también completa de Migrations, un tema instrumental de Transparences, y a modo de 'bonus track', una nueva pieza de Vimal compuesta durante 2001.


El álbum se abre con Aquarythmies (de los temas 1 al 8), una obra de composiciones electrónicas exquisitas, con cadencia de valses y pavanas, similar a los momentos más contemplativos de Oxygène o Equinoxe, y algunos escarceos secuenciales como sucede en el primero de los temas "Elixir", una pieza rítmica con influencias de Jarre. A continuación "Aquarythmies" es un tema más clásico, con el secuenciador sutilmente simulando el sonido de gotas de agua con eco, que evoca sentimientos románticos, de calma interior. "Arcanes a b c" es la pieza más larga del CD y recrea escenas pastorales, paisajes en lontananza arropados por la guitarra acústica y explosiones sinfónicas de órgano. "Pavane" es una traducción en clave electrónica de esa forma musical, basada en un sonido de cuerdas analógico, en un tema muy inspirado y bien construido, que nos retrotrae a épocas pretéritas. 

Seguidamente "Itinéraire" se abre con el tic-tac de un reloj y desarrolla una estructura secuencial jugando con el estéreo mientras un sonido solista de cariz orientalizante improvisa sobre esa secuencia. Este tema tiene su fuente de inspiración en "Oxygène Part 5" de Jean Michel Jarre, si bien en la pieza de Vimal se acentúa el carácter improvisatorio del solo. Por su parte "Les Yeux Cadenasses" comienza con la guitarra acústica en una pieza que podría incluir voces dada su evanescente instrumentación que parece diluirse por momentos en un segundo plano y su evidente estructura de canción. "A Cloche-Pied" es tal vez la pieza más floja de Aquarythmies, la que sugiere menos en el oyente, a lo sumo imágenes de lugares idílicos, y que precede al epílogo con un breve 'reprise' del tema "Pavane".
Los otros tres discos que publicó Richard Vimal
Los otros álbumes de Richard Vimal. De arriba 
a abajo: Je Vous Salue Leur France (1973), 
Transparences (1977), y Migrations (1978).

Aquarythmies, únicamente grabado con el piano, la guitarra acústica y los sintetizadores Korg PS-3300 y Roland SH-3, peca no obstante de un cierto primitivismo, a pesar de estar grabado en 1980, si lo comparamos con Migrations su álbum de 1978 que comprende desde el tema 9 al 16, mucho más complejo en cuanto a producción e instrumentación (además de incluir a varios músicos a las guitarras, batería y teclados adicionales), pero también menos personal que Aquarythmies, con melodías más anodinas.

"Migration" el primer tema, presenta una producción cuidada y buenos arreglos aunque sigue teniendo un regusto a la forma como Jarre desarrolla instrumentalmente un tema. "Nuance" es una de las mejores piezas de Migrations, con el aire campestre que le da la guitarra acústica, y que sugiere una escena de verano en la playa. "Evanescence" vuelve a ser un tema basado en una secuencia sobre la que aparece un coro de voces y unas guitarras realizan algunos pequeños 'riffs' sin más trascendencia. "Septentrion" es otro tema similar a "Nuance", con una guitarra acústica en segundo plano, mientras los sintetizadores y otra guitarra acústica en primer plano dibujan una melodía onírica, muy diáfana, luminosa, pero al mismo tiempo un tanto aséptica, carente de entidad. 


Bajo el título de "Les Litanies Des Animaux Cybernetiques" se desarrolla otra pieza descriptiva, en la que los sintetizadores evocan mediante diversos ruidos y efectos, sonidos de animales, mientras toma cuerpo de nuevo un sonido solista de viento de estilo orientalizante. A continuación "Lunatisme" es un brevísimo tema de transición que conduce a "Infinitude", una pieza muy rítmica, con carácter, y que está también entre las mejores de Migrations. Tiene un cierto aire a la primera época del Kitaro de las melodías viajeras, de los grandes paisajes, con ese cariz sinfónico del japonés. Con "Onirie" el último tema de Migrations, se vuelve a las melodías pastorales, en un tema prescindible y empalagoso.

Para finalizar el álbum se incluye "De Ce Côté Du Miroir" un tema instrumental de Transparences (1977), centrado en la guitarra acústica y un sintetizador solista, con un acompañamiento simple por parte de otros sonidos sintéticos, creando un tema bastante intrascendente. El 'bonus track' del disco es "Metamorphose D'un Bal", una composición del año 2001, que comienza con una apariencia orientalizante en los sonidos de viento y cuerda, con poca complejidad en los arreglos y con el soporte de una guitarra eléctrica sampleada. Con un ruido de pájaros y unas campanas lejanas pasamos a un vals con un denso sonido de cuerdas que dibujan una melodía principal de tonos melancólicos que finaliza de modo brusco con los sonidos de pájaros y campanas de la mitad del tema. Esta pieza parece una mezcla de diversos momentos de lo que debía ser la nueva obra de Richard Vimal, una sinfonía en cuatro movimientos para sintetizadores y orquesta, que debía aparecer publicada en un futuro próximo y de la que aún hoy nada se sabe.

Dentro de los artistas electrónicos surgidos en los 70, Richard Vimal a pesar de algunas influencias ineludibles, se mantiene bastante íntegro en relación a otros músicos contemporáneos, tal vez más miméticos respecto al sonido berlinés (caso de Didier Bocquet o Zanov). Aquarythmies, es un disco recopilatorio muy recomendable para todos aquellos que quieran saber qué pasaba en Francia en el campo de la música electrónica, en un tiempo en el que todos tenían los ojos puestos en lo que sucedía musicalmente en Berlín, Düsseldorf o Múnich.

4 comentarios:

  1. Gacias por descubrirme a este músico.

    Umbopo

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  2. Gracias a ti Umbopo. Personalmente la música de Richard Vimal no me entusiasma. En la crítica del disco más o menos lo dejo entrever, me suena poco elaborada, pero en cualquier caso me interesa reivindicar a estos músicos menos conocidos que tuvieron un lugar secundario en una época concreta. También reconozco que me interesa mucho la escena electrónica francesa de los años 70 y con estas aportaciones voy poco a poco completando los huecos del puzzle.

    Un saludo

    Pablo/Audionaut

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  3. Yo pienso que Vimal podría haber sido otro de los grandes si hubiera entrado en la rueda de la industria con buen pie. Quizá tardó demasiado en encontrar su propio estilo, y en ese periodo dilapidó sus opciones para seguir recibiendo apoyo.

    Sus discos son erráticos, en constante búsqueda interior, con falta de objetivos y cierta inseguridad. Ahora sólo pueden escucharse con algo de nostalgia y una sonrisa cómplice.

    Creo que debió apretar los dientes e intentarlo de nuevo.

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  4. Pienso que Vimal estaba bien dotado para la melodía, no obstante, su dominio de la instrumentación electrónica me parece precario y como dices tú, no tenía las ideas muy claras. No era música electrónica comercial pero tampoco era algo más o menos experimental. Tenía un cierto estilo neoclásico y sinfónico que difícilmente iba a llegar lejos en plena era de los secuenciadores a todo trapo y la música disco.

    Su sello Polydor no lo promocionó en su justa medida y vendió muy pocas copias de sus discos. Se cansó y pasó a componer para el mundo de la TV. Creo que hizo bien.

    Un saludo

    Pablo/Audionaut

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