lunes, 22 de noviembre de 2010

La magia sonora del Ondes Martenot

El ondes Martenot interpretado por su inventor Maurice Martenot
Maurice Martenot interpretando el instrumento
que lleva su nombre.
El ondes Martenot es junto con el theremin, el único instrumento electrónico anterior a la Segunda Guerra Mundial que ha llegado hasta nuestros días en un buen estado de salud. Decenas son los ondistas -tal y como se denomina a los intérpretes del instrumento-,  que ofrecen conciertos y cada año se incorporan nuevas obras a su repertorio.

Aunque comenzó a trabajar en el instrumento que lleva su nombre en 1919, Maurice Martenot (1898-1980), no presentó públicamente la primera versión del mismo hasta 1928. El inventor, al igual que Lev Termen, un joven violonchelista, había sido radiotelegrafista durante la Primera Guerra Mundial (también igual que Termen), período en el que se hizo célebre entre los soldados franceses por extraer melodías electrónicas de su equipo de radio. El impacto causado por semejante hazaña para aquella época y el tipo de sonidos similares a los del ladrido de un chihuahua provocaron que la tropa apodara a Martenot como "le chien mexicain" (el perro mexicano).

El ondes Martenot se basaba en el principio del heterodino, basado en la tecnología del triodo o tubo de vacío, al igual que el theremin, el trautonium y todos los instrumentos electrónicos anteriores a 1947, fecha de la invención del transistor (que se comercializaría una década más tarde). La primera encarnación del ondes Martenot se tocaba al igual que el theremin, a cierta distancia del instrumento, con la diferencia de que en el theremin no había contacto alguno entre el intérprete y el instrumento, mientras en el ondes Martenot el intérprete llevaba un fino cable metálico anillado al dedo índice conectado al instrumento. Con el acercamiento y alejamiento del cable respecto al instrumento, el ondista determinaba los tonos.

A esta primera versión, con un sonido muy similar al del theremin, le sucedieron otras seis progresivamente más completas, con diversos controles sobre los parámetros sonoros y los altavoces, además de la incorporación del teclado, situado frente al cable metálico, con lo que el ondes Martenot mantenía la capacidad de realizar los 'glissandos' típicos del instrumento de Termen, (usando el cable con la técnica llamada au ruban), además de producir 'vibratos' de casi un semitono gracias al movimiento lateral del teclado.

En su versión definitiva el ondes Martenot podía producir siete sonidos principales (Onde, Creux, Gambe, Petit gambe, Nasillard, Octaviant y Souffle), similares a sonidos simples extraídos de ondas senoidales, triangulares, cuadradas, entre otras características, que le dotaban de una mayor versatilidad tonal que el theremin, pero menor que la del mixturtrautonium, por ejemplo.

Maurice Martenot, luthier de l'électronique, obra de Jean Laurendeau
La biografía de Martenot obra del ondista
canadiense Jean Laurendeau.
La última versión del instrumento, el ondes Martenot transistorizado se presentó en 1979 dejándose de fabricar en 1988. No obstante, en los años 90 se produjo un renovado interés por el instrumento y comenzó en 1997 el proyecto Ondéa impulsado por el ondista Claude-Samuel Lévine, para fabricar réplicas exactas del instrumento original bajo esa denominación. Incluso el propio Lévine presentó en 2001 el primer y único prototipo de Ondéa con teclado polifónico. Actualmente, el luthier electrónico Jean-Loup Dierstein y Jean-Louis Martenot, hijo del inventor, trabajan en una versión del ondes Martenot idéntica a la última en producción en 1988.

A diferencia del theremin, que tiene pocos intérpretes que se puedan calificar como virtuosos del instrumento, el ondes Martenot, por el contrario, ayudado por el hecho de enseñarse en conservatorios de Francia y Canadá cuenta con una extensa lista de intérpretes como Thomas Bloch, Cynthia Millar, Christine Ott, Tristan Murail, Geneviève Grenier, el ya citado Claude-Samuel Lévine y el propio Jean Laurendeau, que es el autor de la biografía Maurice Martenot, luthier de l'électronique (Éditions Dervy Livres, 1990). La semejanza a otros instrumentos de teclado facilita mucho más su aprendizaje, así como el acercamiento de los músicos al mismo, incluso muchos de la escena del rock y el pop como Jonny Greenwood, guitarrista de Radiohead, Matthew Bellamy líder del grupo Muse o el compositor Yann Tiersen.

En Francia existe un repertorio de obras compuestas por autores como Edgard Varèse, (Ecuatorial), Olivier Messiaen (Turangalîla-Symphonie), Arthur Honegger (Jeanne d'Arc au bûcher), Darius Milhaud, Pierre Boulez, Maurice Jarre y André Jolivet, entre otros, en las que el instrumento por su naturaleza monofónica se encarga de los sonidos solistas y/o para recrear diferentes efectos sonoros. Aunque no se sabe con exactitud, se estima que en la actualidad podrían existir alrededor de 1.000 o 1.500 piezas musicales para el instrumento en los más diversos géneros musicales.

La contribución del ondes Martenot al Séptimo Arte es realmente apreciable al estar vinculada en muchos casos a películas de primera fila y de gran éxito como Lawrence Of Arabia (1962), Mad Max (1979), Ghostbusters (1984),  A Passage To India (1984), Rising Sun (1993), Mars Attacks! (1996), Amélie (2001), o There Will Be Blood (2007), entre otras. En este punto también se establece una notable diferencia con el theremin, que mayormente ilustró durante décadas films de terror y ciencia ficción de serie B, con contadas apariciones en películas de grandes presupuestos. Dentro de la música popular el ondes Martenot también se ha hecho su hueco y ha sido utilizado en discos de artistas tan variopintos como Jacques Brel, Radiohead, Vanessa Paradis, Édith Piaf, Joe Jackson, Lokua Kanza o Depeche Mode, entre otros.

El gran hándicap del instrumento ha sido su difusión. A pesar de todo lo comentado, el ondes Martenot se circunscribe a Francia y a algunas áreas francófonas como la provincia canadiense de Québec, siendo apenas conocido fuera de ese ámbito geográfico. La naturaleza como pieza de luthier del instrumento, con su consiguiente tiempo y lista de espera para adquirirlo, su precio de unos 15.000 euros para un Ondéa, y su aparatosidad, probablemente sean algunos de los motivos por los cuales no se ha extendido más su uso. El theremin por el contrario es un instrumento divulgado en todo el mundo con varias marcas que realizan sus propias versiones, con miles de usuarios amateurs en los cinco continentes que lo compran en tiendas online, tiene un tamaño compacto en sus versiones en kit y con precios que en las versiones más básicas no superan los 300 euros.

A continuación podéis descubrir la magia sonora del ondes Martenot por medio del siguiente vídeo, en el que Jean Laurendeau realiza unos ejemplos mientras explica el funcionamiento del instrumento.

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