martes, 11 de marzo de 2014

Vangelis And The Journey To Ithaka

El músico griego Vangelis Papathanassiou retratado en la portada del DVD del documental Vangelis And The Journey To Ithaka (2013).
Portada del DVD del documental 
Vangelis And The Journey To Ithaka (2013).
Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.
Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.
Ten siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Ítaca te enriquezca.
Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.
Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas.
Poema "Ítaca" (1911), de Konstantinos Petrou Kavafis.


La fama y popularidad que ha alcanzado la música del griego Evangelos Odysseus Papathanassiou (más conocido por el nombre artístico de Vangelis), a lo largo de las últimas cuatro décadas nunca se ha correspondido con una imagen pública del compositor que estuviera a la misma altura.

Nacido el 29 de marzo de 1943 en la pintoresca villa de Agria, integrada en el municipio de Vólos en Grecia, Vangelis continúa siendo a día de hoy, y a pesar del enorme éxito que ha cosechado, un enigma para muchos. Sin ser un personaje absolutamente inaccesible, el músico ha preferido mantenerse al margen del 'star-system' y de los compromisos y concesiones que éste exigía, con tal de preservar su vida privada lejos de la atención de los medios. Las escasas entrevistas concedidas a lo largo de su carrera le granjearon durante años fama de hosco y se creó un cierto aura de misterio y fabulación en torno a su persona que el paso del tiempo nunca ha terminado de resolver.

Lo cierto es que Vangelis siempre ha pretendido que la belleza y elocuencia de su música hablaran por sí solas sin la necesidad de que su autor fuera el centro de atención de grandes campañas promocionales, sin verse abocado a la publicación sistemática de discos ni a la tiranía de largas giras de conciertos, evitando convertirse, por tanto, en una pieza más -y por tanto sustituible- dentro de los engranajes del pop.

A pesar de subvertir esas reglas, su música se vio pronto refrendada por el éxito popular, convirtiéndose con el tiempo en icono de diversas corrientes adscritas a la música electrónica popular como las bandas sonoras para cine y televisión, la fusión electroacústica de tintes sinfónicos o la 'new age music', avenidas musicales en las que ha creado escuela y en donde ha sido y sigue siendo un referente para músicos y aficionados por igual.

Por todo ello, con setenta años cumplidos en 2013, quizá era el momento idóneo para recapitular y que el artista heleno se decidiera a dar luz verde al lanzamiento del primer documental dedicado a su vida y obra. No obstante, la larga y tortuosa odisea que ha supuesto la publicación de este film, sin duda ha hecho honor a las referencias homéricas que sugiere su título; Vangelis And The Journey To Ithaka.

El músico griego Vangelis con su sistema MIDI 'custom' trabajando en la banda sonora del film Alexander (Oliver Stone, 2004).
Vangelis con su sistema MIDI 'custom' en su estudio privado durante la 
grabación de la banda sonora del film Alexander (Oliver Stone, 2004).  
Al igual que le sucedió a Odiseo, héroe de la Guerra de Troya, en el poema épico atribuido a Homero, en el que se narran las vicisitudes de su viaje de diez años de regreso a su amada isla de Ítaca, el documental Vangelis And The Journey To Ithaka sufrió también una serie de contratiempos entre el momento de su realización (2007), y el de su publicación definitiva (2013). Las circunstancias que han rodeado a este proceso merecen ser detalladas para comprender en toda su magnitud el resultado final que arroja el film. Y cabe comenzar refiriéndose al director que oficialmente no dirigió el documental.

Con más de un centenar de filmes a sus espaldas y con numerosos galardones internacionales por su trabajo, el documentalista británico Tony Palmer se granjeó desde la segunda mitad de los años 60 una merecida fama como prolífico -y a menudo controvertido- autor de películas monográficas sobre diferentes músicos y personalidades históricas del mundo de las artes escénicas. Suyos son, por ejemplo, extensos retratos sobre compositores como Frédéric Chopin, Sergei RachmaninoffIgor Stravinsky, Dmitri ShostakovichRichard Wagner o Benjamin Britten, de divas de la talla de Maria Callas o la bailarina Margot Fonteyn, así como de los virtuosos violinistas Yehudi Menuhin o Ivry Gitlis.

Si bien su trayectoria está estrechamente vinculada al mundo de la música clásica, la ópera y el teatro, Palmer se embarcó también en proyectos documentales en los que retrató a personalidades de la cultura popular tan dispares como el comediante Peter Sellers, el empresario Hugh Hefner, el pianista Liberace o el baterista británico Ginger Baker en su viaje a Nigeria para construir un estudio de grabación en Lagos.

Palmer también documentó, no exento de polémica, conciertos míticos como el de despedida del grupo británico Cream en el Royal Albert Hall en 1968, el tour mundial de Leonard Cohen en Bird On A Wire (1972/74), y la gira de 1974 en Irlanda del Norte, entre una oleada de atentados del IRA, del guitarrista Rory Gallagher. No obstante, los seguidores de la música electrónica seguramente jamás olvidarán a Palmer por ser el director que -según la opinión generalizada- 'perpetró' el controvertido film Tangerine Dream (Live At Coventry Cathedral) 1975, para la BBC, en el que el legendario concierto del grupo alemán se vio reducido a una sucesión de planos del evento y del recinto aderezados con efectos de vídeo psicodélicos durante sus escasos 28 minutos de duración, carentes por completo de sonido directo (a posteriori se alegó que se había extraviado la pista de audio original), que para la ocasión se sustituyó por música del álbum Ricochet (1975).

Tony Palmer con Edgar Froese, Chris Franke y Peter Baumann en el documental de Wolfgang Kraezse Signale aus der Schwäbischen Strasse (1969-1976)
El director Tony Palmer junto a Edgar Froese y Chris Franke en el
documental
Signale aus der Schwäbischen Strasse (1969-1976)
dedicado a Tangerine Dream dirigido por Wolfgang Kraezse.
Por inesperadas, las primeras noticias que trascendieron sobre Vangelis And The Journey To Ithaka en noviembre de 2008 fueron acogidas con júbilo por los seguidores del músico griego. Si bien la película ya llevaba un tiempo de gestación, fue en el año 2007 cuando se realizaron las entrevistas que formarían parte del documental, incluyendo la semana de filmación que Tony Palmer y su equipo pasaron con Vangelis en Grecia. 

No obstante, no tardarían en surgir insalvables divergencias respecto al proyecto, y si bien el lanzamiento del DVD parecía inminente en el verano de 2009, todo el proceso se detuvo hacia septiembre del mismo año cuando el propio Palmer hizo público que el documental quedaba suspendido debido a desacuerdos (entonces no especificados), con Vangelis

De hecho los primeros fragmentos del film que se filtraron a Youtube en 2009 fueron rápidamente eliminados por una reclamación de 'copyright' del propio 'management' del artista griego. Esos primeros cinco minutos borrados de internet formaban parte del DVD recopilatorio All My Loving? - The Films Of Tony Palmer, aparecido en octubre de 2009, que además del avance sobre el film del director británico sobre Vangelis, incluía una recopilación de entrevistas pertenecientes a sus películas anteriores realizadas a personalidades del mundo del pop/rock como The Beatles, Leonard Cohen, Jimi Hendrix, Frank Zappa, B.B. King, Jerry Lee Lewis o el grupo Cream entre otros, a lo largo de sus 150 minutos de duración.

¿Qué había sucedido para llegar a estos extremos? Nada se supo con certeza hasta que en marzo de 2010 la versión original de 145 minutos de Vangelis And The Journey To Ithaka fue exhibida en el Sofia International Film Fest 2010 en Bulgaria, en el que Palmer estuvo presente y donde realizó las siguientes -y muy reveladoras- declaraciones sobre el documental: 

- Periodista SIFF 2010: He leído sobre el film Vangelis And The Journey To Ithaka, que es la única biografía autorizada sobre él.

- Tony Palmer: "No, no está autorizada por él. Se hizo con él pero la odia. Ha hecho todo lo posible para pararla. Dice que da una impresión mala o equivocada sobre él. Ya he perdido completamente la paciencia, pero no voy a rendirme. Si quiere ir a los tribunales en Inglaterra, perderá. En algún momento, él firmó con Sony Classical y me pidieron que hiciera una película para promocionarlo dentro de Sony Classical, pero no tenían presupuesto. Por tanto conseguí el dinero por medio de un amigo mío y la película fue producida por magnates de la industria naviera griega.

Lo triste es, no sé si él lo sabe o no, que ofrecí la película a varias emisoras, se la ofrecí a la BBC, a televisiones americanas... no estaban interesados. Realizamos un montón de compromisos sólo para tenerlo contento, pero todavía no está contento. Y yo, después de todo, soy un director con una cierta reputación, y no puedo dejar que él me dicte todo".

- Periodista SIFF 2010: Pero en la película aparece mucha gente famosa, como Hugh Hudson, Ridley Scott, Oliver Stone, Roman Polanski, Harrison Ford, Sean Connery, que le rinden tributo. Hay fragmentos sobre los inicios de su carrera, sobre sus últimas composiciones, también se le presenta como un artista. Da la impresión de que es una película que trata a fondo sobre él.

- Tony Palmer: "Estoy de acuerdo contigo, pero él piensa que daña su reputación, lo cual es absurdo. Piensa que le minimiza. Esta es una de las razones por las que acepté la invitación de Stefan Kitanov (productor cinematográfico y director del festival, N. del T.), para venir aquí, porque quedé tan harto de Vangelis diciéndome que detestaba la película que comencé a sentirme realmente preocupado de que la película no fuera buena, por lo que quería verla con público. Bien, el público se puso en pie y aplaudió, me conmovió mucho, lloré. Al final, si quieres tener una película que trate sobre ti hazla exactamente como te ves a ti mismo. Deberías ser el único que la produzca".

El prestigioso documentalista británico Tony Palmer durante su presentación en el Sofia International Film Festival 2010
El director británico Tony Palmer durante su estancia en el
Sofia International Film Festival 2010. Foto: SIFF.
Ya desde finales de 2009 en la filmografía de la página web oficial del director británico figuraba el documental Vangelis And The Journey To Ithaka con el año 2009 como fecha de producción y con un texto inequívoco a su lado que rezaba "Censored by Vangelis". Así, entre 2009 y 2013 el documental entró en una especie de limbo legal que echó por tierra las escasas esperanzas de muchos seguidores del músico griego de poder verlo estrenado algún día.

No obstante, algunos afortunados tuvieron esa oportunidad cuando a mediados de junio de 2011, se exhibió Vangelis And The Journey To Ithaka por última vez en la versión íntegra de Tony Palmer en una presentación sorpresa en el marco del 26th Midnight Sun Film Festival celebrado en el pequeño pueblo finlandés de Sodankylä en el Círculo Polar Ártico.

Palmer, uno de los invitados de honor del festival, presentó el film y relató varias anécdotas sobre su realización, y afirmó que uno de los principales motivos de desacuerdo con Vangelis se encontraba en la inclusión de una escena de cuarenta y cinco segundos en la que el músico y su esposa Laura Metaxa aparecían almorzando en su casa, y que según el director británico, en primera instancia fue el propio artista el que insistió en incluirla en el film. Tony Palmer, intentando defender a toda costa su trabajo, no accedió a eliminar la escena, lo que a la postre provocaría la ruptura de relaciones entre ambos.

La acogida del documental en el festival cinematográfico finlandés fue mucho menos entusiasta que en Sofia, saldándose con gélidas críticas que lo calificaron como "increíblemente aburrido", "demasiado largo y sin esquema", "falto de estructura" y "redundante". Por si fuera poco, su duración, cercana a las dos horas y media, y su coincidencia horaria en la parte final de su exhibición con el inicio de una proyección de la versión completa restaurada y con nueva música en directo del clásico Metropolis (Fritz Lang, 1927), hizo que hubiera una desbandada masiva de público hacia la obra maestra del cine expresionista alemán.   

Todavía tendrían que pasar dos años sin noticias sobre el film hasta que a mediados de 2013 los acontecimientos parecieron tomar un nuevo rumbo. En la filmografía de la web oficial de Tony Palmer se sustituyó el texto "Censored by Vangelis" por un escueto "Re-edited by Vangelis and disowned by TP", que parecía indicar que el director británico había renunciado definitivamente respecto a ver publicada su visión personal sobre el músico griego, y por otra parte dejaba entrever que su salida al mercado podía ser inminente. 

Poco después, en julio de 2013 se anunció el lanzamiento del documental en DVD Vangelis And The Journey To Ithaka para el 23 de septiembre, al mismo tiempo que en las plataformas de vídeo en internet, Youtube y Vimeo, se estrenó un avance de los primeros once minutos del film. La tienda online británica Gonzo Multimedia, especializada en la edición y venta de CD, DVD y libros de viejas glorias del pop/rock, sería la encargada de su distribución y venta en exclusiva durante los primeros meses en el mercado.

Sin embargo, el film sufriría sucesivos retrasos respecto a la fecha de lanzamiento inicialmente prevista con una nueva fecha de salida fijada para el 28 de octubre, que después se pospondría hasta el 11 de noviembre y que finalmente vería la luz el 14 del mismo mes. Entre las razones del aplazamiento se adujeron mejoras en la mezcla de sonido, que según se afirmó desde la distribuidora, había sido supervisada personalmente por el propio Vangelis (y realizada por sus ingenieros habituales; Frederick Rousseau, Philippe Colonna y Vangelis Saitis).

Sean Connery en un fragmento del documental Vangelis And The Journey To Ithaka
El actor escocés Sean Connery en una secuencia del film
Vangelis And The Journey To Ithaka (2013).
Una vez con el DVD en las manos nos damos cuenta de que cualquier rastro de la participación de Tony Palmer en el mismo ha sido convenientemente omitido. Su nombre no figura en ningún texto de la carátula del DVD ni en los títulos de crédito del propio film. De hecho en el documental no figura ninguna autoría, sólo el de Felix Bauer, profesional que trabajó como director de fotografía en la película de Palmer The Salzburg Festival (2006), y cuyo nombre aparece aquí bajo el epígrafe de "Principal photography"

Para añadir mayor confusión al caso, el documental se vende a través de la web de Gonzo Multimedia donde está incluido como parte de la filmografía de Tony Palmer. Asimismo en el propio DVD figura el 'copyright' de Isolde Films Ltd. 2009, una productora cinematográfica vinculada a Palmer desde finales de los años 80, disuelta en 2006, y reconstituida en marzo de 2013 con Palmer como director.

Este embrollado periplo nos enfrenta a un film que ha sufrido la pérdida de 25 de sus 145 minutos respecto a la versión original de Tony Palmer, y a lo que se intuyen como severas modificaciones en su edición para adecuarse a la imagen que el propio Vangelis pretendía dar de sí mismo y que fue el detonante del conflicto entre ambos artistas. 

Los ejes fundamentales que pretende poner de relieve Vangelis And The Journey To Ithaka son básicamente dos. En primer lugar, Vangelis como ser humano, en el que veremos su lado metafísico, en el que el artista reflexiona sobre la inspiración, la música o el sentido del éxito, pero que también habla del cosmos o de su infancia. Todo ello se complementará con el retrato de su personalidad que hacen sus amigos. 

El otro polo de interés del filme es retratar al Vangelis creador: su trabajo como músico (centrado en su obra más sinfónica), y como compositor de bandas sonoras, si bien todo ello se enmarca dentro del tono reflexivo del autor a lo largo de toda la película, por lo que nunca se referirá a aspectos concretos de sus álbumes, ni de sus piezas musicales, bandas sonoras u otros proyectos. Asimismo se hace referencia a su menos conocida vertiente como pintor (aunque no se hace alusión a su faceta escultórica).

El mecanismo narrativo se sustenta en un simple esquema de entrevistas -ya sea al propio Vangelis o a los artistas invitados-, intercaladas con diversas imágenes de archivo en una sucesión casi ininterrumpida durante sus dos horas de duración. El film no incluye voz en 'off' que enmarque los testimonios, ni subtítulos en ningún idioma.

Tras una introducción en la que Jessye Norman, Oliver Stone, Akiko EbiJulian Rachlin y Jon Anderson alaban la música y la personalidad del genio griego mientras se intercalan imágenes del film Alexander (Oliver Stone, 2004), y del concierto Mythodea en Atenas en junio de 2001, Vangelis And The Journey To Ithaka inicia una travesía errática en la que Vangelis se muestra crítico con la industria discográfica a la vez que le vemos "jugando el juego" de esa misma industria en la gala de concesión de varios discos de oro y platino por la banda sonora de 1492 - Conquest Of Paradise (Ridley Scott, 1992). 

Un cambio brusco de tema nos lleva a conocer brevemente un campo absolutamente marginal en la producción musical de Vangelis como es su música para anuncios televisivos, en este caso dirigidos por Hugh Hudson, mientras un texto en pantalla reza que la música del griego figura en más de dos mil 'spots' publicitarios. Sin aparente conexión con lo que acabamos de ver, aparecerán unas breves declaraciones de archivo (datadas en los años 80), del compositor de bandas sonoras Henry Mancini elogiando la música del artista heleno.

Vangelis improvisando con su sistema MIDI 'custom' en su estudio principal en Grecia en el mejor momento de Vangelis And The Journey To Ithaka (2013).
Vangelis en su estudio de Atenas explicando las características de su sistema MIDI 'custom' en el documental Vangelis And The Journey To Ithaka (2013).
Vangelis realizando una improvisación en su estudio con su sistema MIDI 'custom'
en el mejor momento del documental Vangelis And The Journey To Ithaka (2013), 

y explicando las posibilidades del mismo.
A continuación Vangelis explica que la orquesta fue "el primer sintetizador", por el hecho de reunir diferentes familias de instrumentos, de sonidos, y que por consiguiente él no establece diferencias entre sonidos acústicos y electrónicos. No obstante, necesita los sintetizadores y otros instrumentos electrónicos porque le aportan un "espectro infinito" de posibilidades que la orquesta no alcanza a ofrecerle

Estas reflexiones se enmarcan en uno de los mejores momentos del film con la escena de poco más de seis minutos en la que el genio heleno realiza una improvisación con su actual sistema Custom System 1 de interpretación y secuenciación MIDI desarrollado entre 1992 y 1998 por la firma belga Yes Audio (diseño de Willi Buys y programación de Philippe Cailleau). Este equipo, que es heredero del modelo comercial Zyklus MPS-1 -del que sólo se fabricaron cuarenta unidades-, y del más avanzado y exclusivo Direct de los ingenieros británicos Bill Marshall y Pete Kellock, ha caracterizado la producción musical de Vangelis desde finales de los años 80 hasta la actualidad. Como curiosidad cabe apuntar que la versión del documental realizada por Tony Palmer incluye otra demostración, algo más extensa pero menos inspirada, del método de composición instantánea del artista griego. 

Aunque en el film asistimos a una demostración brillante, a un instante mágico en el que el espectador es testigo del momento mismo de la creación musical, ésta pone de relieve las constantes del 'sonido Vangelis' de los últimos 25 años, en los que el artista se ha centrado en usar una paleta sonora muy limitada (y no un 'espectro infinito', como él afirma), con la que recrearse en pos de un estilo sinfónico bello, pero autocomplaciente y carente de toda intención innovadora o experimental

De hecho, conviene recordar que su sistema MIDI no está concebido para programar sonidos, sino sólo para elegir y asignar diversas familias o conjuntos de 'presets' y efectos derivados de módulos externos. En este apartado Vangelis suele usar desde hace años los E-mu Proteus 2 y 3, Roland JD990, JV-1080, S760 y Akai Z4 y Z8, entre otros, con los que crear distintas capas o 'layers' en sus teclados maestros en base a las extensas librerías de sonidos de fábrica de estos sintetizadores y 'samplers'. 

En este sentido no se puede hablar de Vangelis como un investigador sonoro en un sentido amplio, sino como de una suerte de 'hombre orquesta'. Tal y como se ve en el film, el actual interés del artista heleno radica sobre todo en las ventajas que la electrónica le puede ofrecer desde un punto de vista de la inmediatez interpretativa/compositiva priorizando la espontaneidad y la expresividad por encima de cualquier otra consideración, sin la necesidad de recurrir a ordenadores ni a complejas programaciones previas que dilaten su particular proceso creativo, aun a costa de sacrificar la dimensión experimental de su música.

Esto no es óbice para que su necesario método de creación instantáneo no sea un proceso fascinante en sí mismo, en el que la inspiración -con ayuda de la tecnología- se transforma en elaboradas orquestaciones casi al momento. Con el objetivo de transcribir a papel pautado toda la música nueva que surge de su imaginación, así como sus extensos archivos, Vangelis utiliza desde hace más de una década los servicios como copista de la cantante y pianista rusa Irina Valentinova-Karpouchina.

Acto seguido pasamos a una miscelánea de imágenes sin aparente conexión que van desde escenas del film 1492 - Conquest Of Paradise y de la grabación de su banda sonora en el espectacular estudio Epsilon Laboratory de Vangelis en París con Ridley Scott y Gérard Depardieu como testigos del trabajo del músico, a diversos momentos de los ensayos y la ceremonia de inauguración de los Campeonatos del Mundo de Atletismo de Atenas de 1997, que le sirven al artista heleno para hablar de la importancia de la música étnica en su obra, para después insertar escenas de Bitter Moon (Roman Polanski, 1992), en las que su director elogia la bonhomía y personalidad del músico griego, para de nuevo saltar a varias secuencias del film El Greco (Iannis Smaragdis, 2007).

El músico griego Vangelis ante una de sus obras pictóricas.
Vangelis hacia 2003 ante uno de sus lienzos.
Precisamente Doménikos Theotokópoulos "El Greco" sirve como preámbulo para retratar al Vangelis artista, al Vangelis que pinta desde los siete años, faceta ya conocida, pero que se hizo pública sólo desde el año 2003, gracias al interés de los representantes de la II Bienal de Valencia, que comisariaron una exposición en esta ciudad española entre junio y septiembre de ese año, y cuyo éxito y repercusión mediática contribuyó a que en los cuatro años siguientes saltara al continente americano visitando Montevideo, Buenos Aires, Salvador de Bahia, Sao Paulo, Belo Horizonte, La Habana, Santo Domingo y Ciudad de México.

Otro de los momentos álgidos de Vangelis And The Journey To Ithaka viene de la mano del actor Sean Connery, que recita en inglés ante las cámaras el poema de Konstantinos Kavafis que abre esta reseña, y que se fusiona con la grabación que realizó con Vangelis en 1996 acompañada por imágenes de distintos paisajes idílicos de Grecia, conformando uno de los momentos más emocionantes y líricos del film.

Tras este interludio pictórico y poético vemos el uso que de la música de Vangelis realiza el payaso y mimo ruso Slava Polunin en su espectáculo Slava's Snow Show (2006), para a continuación abordar el proyecto de Mythodea, que contó con la colaboración de la NASA, y su concierto de presentación en Atenas en junio de 2001, que sirve de excusa para que su amigo Scott Bolton -científico de la agencia espacial estadounidense-, se refiera a la gran afición del músico griego por la astrofísica.

De los confines del cosmos bajamos al futuro distópico de la ciudad de Los Angeles en noviembre de 2019 para tratar brevemente sobre el film Blade Runner (Ridley Scott, 1982), con unas manifestaciones del propio director y del productor Michael Deeley respecto a la implicación del músico griego en su banda sonora aderezadas por algunas anécdotas ya conocidas sobre su realización.

A continuación pasamos a la parte final del documental en la que se nos revela el Vangelis más íntimo y vulnerable, el que todavía recuerda con candor su niñez cerca de Vólos y sus primeros contactos con el piano, o el que rememora, con ojos empañados, el vínculo afectivo con su madre (y el repentino fallecimiento de ésta justo antes de alcanzar su primer éxito). Siguiendo la tónica del film se produce un nuevo y abrupto cambio de dirección en el que David Puttnam, productor de Chariots Of Firehabla del Oscar concedido a Vangelis por la música de la película en 1982, y donde se hacen varias referencias al pasado como atleta amateur del padre del músico, el pintor Ulysses Papathanassiou (1900-1982), cuyo fallecimiento aconteció pocas semanas antes de recibir el galardón y por el que el álbum de la banda sonora está dedicado a él.

La contribución de Vangelis al deporte también se pone de relieve en sus himnos "March With Me" y "The Pray Of The World", que interpretó la soprano catalana Montserrat Caballé -en el segundo de ellos acompañada por su hija Montserrat Martí- en la ceremonia de inauguración de los Campeonatos del Mundo de Atletismo de Atenas en 1997. Al igual que los otros invitados del film, la cantante lírica elogia en sus manifestaciones la figura del músico y rememora varias de sus colaboraciones. 

Para finalizar la película se lleva a cabo un breve recorrido visual por los galardones conseguidos por Vangelis a lo largo de su carrera, entre los que se encuentran las distinciones de Chevalier de l'Ordre des Arts et des Lettres y la de Chevalier de la Légion d'Honneur de Francia, la Public Service Medal de la NASA, así como dos doctorados honoris causa otorgados por sendas universidades griegas; la Universidad Nacional y Kapodistríaca de Atenas y el departamento de física de la Universidad de Patras. Como colofón, los títulos de crédito aparecen sobre una recapitulación de escenas del film 

Tras finalizar el visionado de Vangelis And The Journey To Ithaka la sensación que queda es la de haber asistido a un documental sin una estructura definida en el que el índice de capítulos del DVD bien podría ser su único y atropellado guión. Como bien apuntaban las críticas del Midnight Sun Film Festival finlandés, nos encontramos ante un film temáticamente deslavazado, sustentado en manifestaciones del propio músico y de los diversos invitados, en donde las imágenes de archivo son un mero decorado sin apenas peso específico en la historia y donde no existe una línea narrativa que enmarque la carrera del músico.

Se hace obvio que Vangelis ha pretendido contar su historia al margen de convencionalismos formales en una suerte de orden aleatorio y sólo centrándose en aquello que le interesaba reflejar de su carrera, siempre partiendo del material rodado por Palmer, sin añadidos posteriores. No obstante, si el montaje del director británico fue reprobado por su incoherencia, el realizado bajo la supervisión del músico griego no mejora esa percepción y continúa regido por el caos. Por momentos llega a ser tan molesta su ausencia de estructura, que se tiene la sensación de que alguien hubiera dispuesto las distintas escenas en la mesa de edición con la ayuda de un botón de 'random', algo que alcanza su cenit en su inconexa media hora final, si bien es una constante, en mayor o menor grado, a lo largo de todo el film.

Por otra parte, sorprende, desde el punto de vista de la factura técnica, que un producto profesional de estas características incluya algunas imágenes de archivo con tan baja definición, en especial las de la ceremonia de inauguración de los Campeonatos del Mundo de Atletismo de Atenas en 1997 y el concierto Mythodea en la capital griega en 2001, que en el caso de este último parecen extraídas directamente de su versión en VHS.

Vangelis en su estudio improvisando al piano durante una secuencia del film Vangelis And The Journey To Ithaka (2013).
Vangelis improvisando al piano en una escena del documental.
Entrando a analizar el contenido, Vangelis And The Journey To Ithaka pone de manifiesto la deriva pseudo-clasicista (con contadas excepciones), que ha tomado la música de Vangelis en los últimos veinte años y ese afán de aprobación que el artista parece buscar en ese estamento. 

De hecho, un artefacto promocional para Sony Classical como se concibió originalmente este documental (aunque Vangelis publique ahora en el sello Decca del gigante Universal Music Group), no se ha realizado pensando en los fieles seguidores del músico griego, sino como carta de presentación para intentar agradar a los de la música clásica presentándolo como un nuevo o futuro clásico, un compositor vinculado a varias de las sopranos más vitoreadas de la escena operística o a algunos de los solistas más brillantes, y que por consiguiente hay que tener en cuenta. 

En este sentido, no es en absoluto casual la presencia de las grandes divas de la ópera como son Jessye NormanKathleen Battle o Montserrat Caballé, que se encuentran entre las amistades del músico griego y que forman parte del elenco de celebridades del mundo de la música clásica que intervienen en el documental; el virtuoso violinista Julian Rachlin, las pianistas Akiko Ebi y Martha ArgerichPeter Gelb director de la Metropolitan Opera de Nueva York son las otras personalidades invitadas. En muchos casos se trata de artistas que han tenido un papel puntual en proyectos musicales de Vangelis o directamente ninguno.

Aunque no estuviera dentro de los objetivos promocionales del film, al menos éste debería haber incluido alguna alusión a las primeras etapas artísticas de Vangelis previas a su éxito popular a comienzos de los años 80. En ningún momento se alude al grupo pop The Forminx con el que consiguió un gran éxito en su país natal, ni a la formación ni breve trayectoria de Aphrodite's Child, ni su posterior introducción en el mundo de las bandas sonoras para cine y televisión (incluyendo su prolongada colaboración con el director Frédéric Rossif), ni sus primeros discos, ni su etapa más experimental con la música electrónica durante los años 70 y primeros 80 en sus míticos Nemo Studios. Todo esto queda al margen. La obra de Vangelis sólo cuenta a partir de Chariots Of Fire. Ni siquiera el documental se prodiga demasiado en esa música anterior dado que a lo largo de todo su metraje sólo escucharemos los temas "Hymne" "L'Enfant" y "La Petite Fille de la Mer", siempre adscritos a otros proyectos distintos -publicidad, bandas sonoras o usos ajenos de su música- a los que fueron concebidos originalmente.

Por este motivo, en la película apenas encontraremos manifestaciones o entrevistas a músicos o colaboradores del artista heleno anteriores a esa época y por tanto ajenos al ámbito clásico que se pretende destacar en el documental. Con la excepción del cantante del grupo YesJon Anderson (que aparece unos breves instantes), que nadie espere encontrar ni a Irene Papas, ni a Demis Roussos, ni a Michael Cacoyannis, ni a Michel Huygen, por citar sólo algunos nombres de artistas cuyas carreras tuvieron varios puntos de contacto con la del músico griego. Obsta decir que colaboradores que han trabajado codo con codo con Vangelis durante más de dos décadas, como es el caso de los ingenieros de sonido Frederick Rousseau y Philippe Colonna (no hablemos ya de Keith Spencer-Allen o Raphael Preston, sus ingenieros en los años 70/80), ejercen el papel de simples figurantes en vídeos sobre la creación de la banda sonora de 1492 - Conquest Of Paradise (Ridley Scott, 1992), o la preparación de eventos como el concierto Mythodea en Atenas en 2001.

El otro gran eje sobre el que gravita el documental es el de la música para el cine, donde se resaltan algunos de los trabajos más sinfónicos que Vangelis ha creado para el séptimo arte, aparte de la citada Chariots Of Fire, como son las bandas sonoras de 1492 - Conquest Of Paradise y Alexander, además del proyecto Mythodea en colaboración con la NASA, cuyo peso específico es destacado en el documental (recordemos que fue el primer álbum del griego publicado por Sony Classical). Sin embargo, una obra magna en su carrera como es el 'soundtrack' de Blade Runner (Ridley Scott, 1982), tiene un lugar casi anecdótico en la parte final del film, mientras otros 'scores' como Bitter Moon (Roman Polanski, 1992), o El Greco (Iannis Smaragdis, 2007), son simples notas al margen, casi meras transiciones entre fragmentos de entrevista sin mayor interés que el de rellenar un hueco.

Si no era suficiente contar con las opiniones reiterativas y de escaso contenido de las diversas personalidades del mundo de la música clásica, el film sustenta la otra parte de su supuesto glamour en la intervención, entre otros, del actor Sean Connery y los directores de cine Hugh HudsonRidley ScottRoman Polanski y Oliver Stone. El que a priori debería ser uno de los reclamos de la película, por la cantidad de información relevante que podría aportar semejante plantel de realizadores sobre su trabajo con Vangelis, finalmente queda reducido a unas simples anécdotas de escaso o nulo interés que poco aportan a su desarrollo y a decenas de alabanzas a su persona y/o a su talento musical. Exceptuando el papel de Connery -que detalla su colaboración con el músico-, las elogiosas palabras del resto sólo contribuyen a que el espectador elabore una imagen idealizada sobre el personaje en cuestión (cosa que sin duda consiguen). Tanto es así que tal reiteración laudatoria (por momentos casi un panegírico), sólo contribuye a que pensemos que la película se hubiera planteado como un gran regalo de cumpleaños que Vangelis se hace a sí mismo en el que todos los invitados a la fiesta se sienten obligados a decir unas palabras amables sobre el anfitrión.

Vangelis con el Korg Oasys y el sistema Direct creando música en su 'home studio' en un fragmento de Vangelis And The Journey To Ithaka (2013).
Vangelis improvisando en su 'home studio' con otro de sus sistemas MIDI  
en un fragmento del film Vangelis And The Journey To Ithaka (2013).
De lo comentado hasta el momento se puede colegir que en Vangelis And The Journey To Ithaka la carrera discográfica del músico griego no se tiene en cuenta en absoluto. De hecho el propio artista condena esa industrialización de la música, de la que no obstante se confiesa partícipe (o más bien víctima), excusándose con un 'I had to play the game', como que no tenía otra salida si quería alcanzar la suficiente independencia económica que le permitiera crear un entorno creativo a su imagen y semejanza en el que hacer lo que le apeteciera musicalmente. En sí mismo tal planteamiento es pueril y contradictorio -sobre todo si tales manifestaciones se emplazan entre las imágenes de la fiesta de entrega de discos de oro y platino por las ventas de 1492-, dado que el músico griego se ha hecho mundialmente famoso (y multimillonario), por esa música maravillosa que ha publicado y vendido, no por la que crea cada día en la soledad de su lujoso estudio y que sólo conoce él y sus más allegados.

Dicho todo esto, Vangelis And The Journey To Ithaka es un documental con algunos momentos aislados apreciables, especialmente aquellos en los que vemos a un Vangelis más íntimo y sincero, cuando rememora su infancia y a sus padres, el que se expresa con pasión sobre temas trascendentes o el que siente una fascinación desmedida por la astronomía o un candor casi infantil por la pintura.

Asimismo, también es interesante la inclusión de escenas provenientes de grabaciones privadas en las que se ve a un Vangelis distendido en situaciones atípicas, como practicando el tiro con arco en el jardín de su casa de París mientras bromea ante la cámara, tocando el 'happy birthday' con sus sintetizadores durante la celebración de un cumpleaños en el Epsilon Laboratory a principios de los años 90, o incluso realizando una visita a los pilotos en la cabina de un avión de pasajeros. Es especialmente curiosa esta última dado que echa por tierra el mito, tan extendido, de que el músico siente aversión a volar y sólo viaja en barco, bulo que durante años la prensa se encargó de alimentar y difundir.

Es evidente que nos encontramos ante el film que quería Vangelis, pero ¿era el documental que esperaban sus seguidores? Ésa es una pregunta que se debería hacer cada espectador y cuya respuesta vendrá determinada por las expectativas que se hubiera creado sobre el mismo, el grado de devoción que sienta cada cual por la figura de Evangelos Odysseus Papathanassioulas etapas que más le interesen de su dilatada trayectoria artística. Quizá una pregunta más adecuada sería ¿a qué público se dirige este documental? Y aquí la respuesta, a priori sencilla, tampoco lo es. Ya se ha hecho alusión a que no encandilará al seguidor del Vangelis más vanguardista de sus etapas en París y Londres en los 70/80, reducida aquí a su mínima expresión (Chariots Of Fire). Por otra parte, si su público potencial es el de la música clásica, la realidad es que Vangelis no es un artista al que nadie tome realmente en serio en esos círculos, a pesar de las colaboraciones con algunas de sus más rutilantes estrellas. Por último, tampoco se trata de un producto orientado a un público mayoritario, dado que por todo lo argumentado, su enfoque no puede ser menos atractivo para el espectador neófito.

Sucesivos visionados difícilmente mejorarán nuestra opinión sobre el film, que no funciona ni en el plano documental, ni como retrato del personaje, y lo que es peor en este caso, ni como vídeo promocional. Como documental, Vangelis And The Journey To Ithaka es esquemático, errático y reiterativo. Si por el contrario lo consideramos como un retrato del músico estamos ante una visión absolutamente complaciente, sesgada y monótona. Sin duda la carrera de Vangelis es mucho más extensa, apasionante y diversa de lo que nos da a entender esta película, en la que no queda en absoluto bien reflejada ni a ojos del seguidor que conoce bien su trayectoria, ni mucho menos para el no iniciado, que sin duda se formará una idea parcial y bastante imprecisa sobre la misma.

La realidad es que sólo hace falta asomarse a Youtube para comprobar la calidad del material de archivo de los años 80 y 90 que existe sobre Vangelis (extraído principalmente de televisiones francesas y británicas), como para darnos cuenta del escaso esfuerzo invertido y el manifiesto desinterés en este documental por hacernos un retrato completo del personaje. Ejemplos como los de L'Arbre de Vie / Vangelis "De Soleil Et D'Eau" (Frédéric Rossif, France 2, 1981), Vangelis: The Man Vangelis: The Man And His Music (Grampian Television, 1984), Musiques Au Coeur (France 2, 1992), y más recientemente la entrevista que concedió a la televisión de Qatar Al Jazeera (la primera concedida a una televisión en casi veinte años), en diciembre de 2011 (emitida en enero de 2012), aportan bastante más información sobre la personalidad musical y el talante humano del genio heleno que Vangelis And The Journey To Ithaka.

Habida cuenta el pobre resultado del documental editado, no es sencillo imaginar el de la versión original de Tony Palmer, aunque no cabe sospechar que fuera un trabajo mucho más consistente por parte del documentalista británico, cuyos filmes nunca han dejado indiferente a nadie y que cuenta en su haber con un largo historial de controversia casi desde los inicios de su carrera. Recordemos que Palmer ya tuvo problemas en el pasado con Leonard Cohen, que insatisfecho con el material rodado para Bird On A Wire (1972), reeditó el film a su antojo y finalmente lo publicó en 1974. Palmer tardaría treinta y ocho años en que su versión viera la luz en DVD. Aquí la historia se repite y quizá algún día suceda algo similar con su visión de Vangelis And The Journey To Ithaka y podamos salir de dudas.

El poema épico de Konstantinos Kavafis que abre esta reseña traza -a través de referencias al mundo helénico-, una metáfora del periplo vital, versa sobre valorar el viaje en sí mismo, disfrutar con tiempo de sus placeres, obteniendo al final del mismo experiencia y sabiduría. No cabe duda de que un artista como Vangelis ha alcanzado su Ítaca, sin embargo si el documental Vangelis And The Journey To Ithaka pretende ser un testimonio de ese viaje, más parece que la nave de Vangelis hubiera zozobrado durante la travesía atraída por el canto de las sirenas y jamás hubiera arribado a su destino.


A continuación tenéis un fragmento de los primeros once minutos de Vangelis And The Journey To Ithaka.

17 comentarios:

  1. La impresión que me da es la de un mal comienzo. Si no conoces al director que te asignan, elígelo tú mismo o has que tu equipo de colaboradores busque alguien adecuado.

    En el momento que Vangelis apreció que la vision de Tony Palmer no se ajustaba a lo que él consideraba una biografía honesta, se cerró en banda aumentando el nivel de despropósitos. Esta visto que tiene pretigio como para detener una producción importante, pero desde luego no es un director de cine ni montador, de manera que el resultado no mejora algo que ya nacía enfermo.

    Por otro lado, los documentales tienen que crecer junto a los autores. Es normal que todos los artistas de cierta popularidad tengan varios documentales, desde diversos enfoques. Los hay rigurosos que intentan recoger cifras y datos, los hay más conceptuales que se centran en giras o situaciones puntuales para describir el carácter del personaje, los hay más técnicos, más humanos, etc. En definitiva, unos se nutren de los otros y cada uno mejora el contacto con el público. Y claro, si sólo tenemos uno de Vangelis, ya podemos estar agradecidos, por muy sesgado, tendencioso o simplemente inmaduro que sea.

    Luego tienes la presencia de Sony Classical y Decca. Es evidente que todos quieren arrimar el ascua a su sardina, y si sólo tienes un ascua, muchos se van a quedar con una cena fría. Yo tampoco me tomo en serio al Vangelis académico, principalmente porque él mismo ha presumido siempre de ser autodidacta, y es evidente que carece de las herramientas que poseen los músicos de carrera para armonizar y construir una pieza sinfónica.

    A sus setenta años no sé si le queda mucha energía para plantearse más documentales; y si éste va a ser su legado oficial, pues menuda pena, después de todo lo que ha sido y significado para muchos.

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  2. Gracias Lethave Plank!!!

    Todo el proyecto nació enfermo y su estado se fue agravando a medida que fueron pasando los años. Rara vez de un proyecto cinematográfico que se haya dilatado tanto en el tiempo ha surgido algo decente y este tampoco es el caso.

    Es evidente que toda la idea del documental partió de algún despacho de Sony Classical y vieron en Tony Palmer el director ideal por su larguísima relación de más de 45 años realizando retratos de grandes artistas de la música clásica, era el candidato lógico. Si nos atenemos a las palabras de Palmer, el hombre se esforzó en llevar adelante la película, pero claro, si cuentas con un artista que no se pliega a tus demandas, es caprichoso y sólo quiere imponerte su visión, pues nada podía salir bien. Si encima ese artista te hace la vida imposible diciéndote que la película es una porquería, te la arrebata legalmente y edita a su antojo el material filmado por ti sin añadir ni una sola escena, pues imagínate. Supongo que debe de haber habido algún tipo de trato extrajudicial beneficioso para ambas partes, porque Palmer nunca más ha vuelto a decir nada del film.

    Así y todo estoy convencido de que el film original de Palmer es igual de malo que éste, aunque sería interesante averiguar qué se quedó fuera en esos 25 minutos que se eliminaron. En cualquier caso el problema es de estructura. No puedes basar dos horas de metraje en entrevistas a amigos que no dicen nada interesante, y centrándolo en algunos de tus trabajos más intrascendentes en el ocaso de tu carrera. Si se pretendía establecer un hilo argumental a partir de las entrevistas (sin narrador en off), el resultado es catastrófico.

    Por otra parte, no sé hasta qué punto a Palmer le interesaba la música de Vangelis o de cualquier otro artista que haya retratado con anterioridad. En todo caso me niego a creer que el enfoque original de Palmer sólo hiciera alusión a los años sinfónicos de Vangelis. Sin duda ahí hubo algún tipo de directriz ya fuera por parte del propio Vangelis o del sello discográfico para que así fuera. Sin pretender disculpar a Palmer, es obvio que con unos mimbres tan pobres no hay mucho donde rascar.

    El hecho de que Vangelis publicara con Sony Classical cuando se pensaba publicar el documental y que ahora publique con Decca no lo considero un detalle relevante, es evidente que el producto, tal y como decía Palmer, no le interesaba a nadie. Imagino que si se venden pocos CDs musicales, el mercado de los DVDs musicales debe de ser igual o más reducido. Mientras escribía pensaba, y de hecho estuve considerando ponerlo como reflexión, aunque al final lo eliminé, el hecho de que en otros tiempos, no muy lejanos, apenas una década, un DVD dedicado a Vangelis se hubiera vendido en la sección de música de cualquier gran almacén y grandes superficies de España y de cualquier otro país europeo. Aunque hubiera salido con un sello especializado como Sony Classical hubiera existido un esfuerzo por distribuir el producto y que llegara al gran público. Sin embargo al final ha quedado como un triste DVD (no me atrevo a imaginar cómo se vería el film en Blu Ray con la escasa calidad de los vídeos de archivo que incluye), que se vende online, un producto-nicho, sólo enfocado a los seguidores más fieles y poco más. El resto del universo ni se ha enterado de su existencia, y tal y como digo en el texto, aunque con otras palabras, Vangelis no es nadie en el mundo de la música clásica, por tanto su público lo ignorará también.

    Vangelis cumple precisamente 71 años este mes de marzo, y sinceramente no creo que vaya a haber ningún otro documental sobre su persona. Está pendiente de publicación desde hace un par de años el concierto que realizó en Qatar, pero a este ritmo ya parecerá a material de archivo con escaso interés.

    Un saludo

    Pablo/Audionaut

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  3. La revisión de la película es más confusa y caótica de lo que la película se está repasando.

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  4. Hola anónimo

    En un documental que ya es caótico de por sí, ¿no querrás que sea yo el que le dé un orden? Cuando realizo la descripción del contenido, que supongo que es la parte a la que haces referencia (el resto no creo que sea difícil de entender en absoluto, a no ser que estés usando Google Translator), precisamente he tratado de que el lector aprecie esa incoherencia interna con los continuos cambios de tema que acontecen en el mismo y que en mi opinión no tienen ningún sentido.

    Un saludo

    Pablo/Audionaut

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  5. En el video en donde agradece el premio que le dieron el año pasado por Chariots of Fire, en sus sencillas palabras se puede desprender que Vangelis no es un hombre que piense mucho en el pasado. Cuando dice que ahora Nemo no existe, que el mundo y el a cambiado, y que solo la constancia del público a mantenido ese tema en la memoria de la gente, eso quiere decir que el no esta pendiente de las glorias pasadas, por mucho que nosotros, sus fans, querramos que deslice precisamente algún dato interesante sobre esas obras o de un conciertos con esas gloriosas maquinas que ocupó. El no esta ni ahí (como decimos en Chile) y me imagino que ese espiritu impregna el documental que nos has ilustrado en la crónica.

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    1. Hola Unknown

      Yo pienso que el supuestamente ingrato recuerdo que tiene Vangelis respecto a etapas anteriores de su carrera, se deben precisamente a las tensas relaciones que mantuvo con RCA o Polydor. Eso quizá ha provocado que no guarde un excesivo cariño por parte de la música que creó en esas etapas. No obstante, no estoy de acuerdo con que no sea un hombre que no piense en el pasado. Todos lo hacemos en un momento u otro y me costaría creer que no estuviera orgulloso de algunos logros que consiguió entonces. Sin duda sus etapas en París y Londres ya sólo se representan por los trabajos que produjo y publicó en aquellos años. Tampoco soy de los que piensa que Vangelis debería seguir haciendo aquella música ni mucho menos, como sí han hecho algunos de sus colegas, regresando a sus orígenes musicales.

      No se trata tampoco de que el documental sea un film de carácter nostálgico y que se recree en su esplendoroso pasado, y que reivindique la idea de que "cualquier tiempo pasado fue mejor", para nada, pero claro, es como mínimo curioso que ni se mencionen esas etapas. Algo a lo que le he buscado una interpretación en el texto que he escrito.

      Un saludo

      Pablo/Audionaut

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  7. Una entrada excelente, Audionaut. He estado en este blogazo varias veces antes, y en alguna ocasión me ha apenado que no mantengas un mayor ritmo de publicación. Lo que pasa es que, con textos tan completos y bien documentados como este, tampoco puedo quejarme de que seas poco prolífico.

    En cuanto a Vangelis... Creo que es cada día más evidente lo que expones en tu entrada, que Vangelis quiere pasarse de lleno a la música clásica, y que a su vez ésta no le abre las puertas como él quisiera. Es una pena que un artista cuya carrera puede hacer estremecerse hasta al más acérrimo fan del reggaetón sienta tan poco aprecio por sus años más creativos, que fueron muchos. Aparentemente al menos, porque ahí están esas pocas pero interesantes reediciones en digipack de clásicos suyos. El caso es que Vangelis se comporta como si, de algún modo, hubiese encontrado finalmente el sonido que más le define y que habría estado buscando desde siempre, por lo que su evolución musical habría terminado. Lo malo es que tampoco se prodiga demasiado discográficamente hablando, aunque sea en este rollo sinfónico-electrónico grandilocuente que cultiva desde los noventa.

    Una vez más, enhorabuena.

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  8. Hola El Conde

    Gracias por tus amables palabras. Efectivamente, mea culpa, soy poco prolífico. Aunque como muy bien dices, una entrada de estas y otras todavía más largas suelen ocupar entre 14 y 20 páginas en Word, y claro, es como si de una tacada publicara quince entradas.

    Últimamente el FB de Audionautas y el desarrollar una comunidad a su alrededor me tiene más ocupado que el propio blog. Actualmente estoy escribiendo una reseña de L'Éthique de Richard Pinhas, para, digamos, cerrar el círculo sobre la primera fase de su carrera discográfica, que en cierto modo he enfocado como una bio-discografía si se leen en orden. Después me he quedado algo atascado en otras reseñas que tengo en distintos grados de desarrollo. No es que tenga el blog abandonado, para nada, sin embargo con el tiempo me he ido volviendo más y más quisquilloso con la documentación, los detalles, la estructuración de la información, incluso con diferentes aspectos gramaticales de los textos. Creo que todos estos factores hacen que se retrasen las nuevas entradas más de lo deseable. Pero bueno, tranquilo, sigo en ello y no cejo en el empeño.

    Respecto a Vangelis, creo que estamos de acuerdo. No sé si Vangelis quiere pasarse de lleno a la música clásica, pero sí al menos contar con un reconocimiento por parte de ese estamento que ciertamente se lo niega, dado que Vangelis no es nadie en ese mundo.

    Es obvio que Vangelis no va a evolucionar más, siempre buscó ese sonido del que ahora es poseedor gracias a la tecnología. Ya en los 70 se rodeaba de todo teclado o sintetizador que salía al mercado para tener una paleta sonora lo más amplia posible a su disposición y hoy hace lo mismo por medio de su sistema MIDI con un enfoque absolutamente orquestal en una vena pomposa, decimonónica y hasta ridícula en algunos momentos (esos 'orchestral stabs' que mete al final de casi cualquier pieza son prueba de esa grandilocuencia vacua).

    Es triste hasta cierto punto comprobar que cuando los músicos han dispuesto de las mejores herramientas para crear su música es cuando sus ideas se han vuelto más conservadoras y menos arriesgadas dando como resultado una música bastante pobre. Parece algo inherente a las carreras musicales de muchos músicos: TD, Schulze, Jarre, Ashra, etc., etc.

    A veces pienso que el Vangelis actual de 71 años se ha reencontrado con el Vangelis de la niñez, el que se divertía haciendo música por el mero placer de hacerla, pero al que le trae completamente sin cuidado si ésta era más o menos innovadora, y menos todavía todo el tema de la publicación en forma de disco, tema por el que siempre tuvo problemas con los sellos discográficos (RCA y Polydor en su día). Él hace música todos los días, ya no siente ninguna presión por demostrar nada. Es como un pintor que ya está en las postrimerías de su vida y sólo le importa pintar, pintar, pintar, nada más, todos los aspectos conceptuales ya le dan lo mismo porque en su fuero interno sabe que ya dio lo mejor de sí.

    Un saludo

    Pablo/Audionaut

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  9. me da mucha pena algunas cosas sobre la musica del maestro Vangelis, amen de ser amante de su musica desde chico y que ha hecho que ame la musica, los instrumentos, teclados.etc,pero al verlo tan contento con ese armatoste que le fabricaron no entiendo nada, si al final de cuentas no es mas que un yamaha electone con mucho reverb! Ademas como bien decis por alli arriba, Vangelis al renegar de su anterior musica, la que lo hizo famoso y rico, tambien de alguna manera nos desprecia a nosotros que lo seguimos por esa musica, ya que yo siendo un gran fan de el no he escuchado mitoidea o como se llame mas de una vez.
    Saludos por el blog te leo siempre. Abrazo desde Argentina.

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  10. Gracias por tu comentario Garbi. Nuestras opiniones coinciden. Efectivamente, es como si Vangelis nos hubiera estado engañando durante años, con música que nos parecía maravillosa, aunque para él no tuviera gran valor. Como si estuviera diciendo, hago esta música de mierda para que la publique la discográfica, con la que seguro que ganaré dinero, y me dejen tranquilo y con lo que consiga podré dedicarme a mis intentos de acercarme a la música clásica que es lo que me interesa realmente.

    Creo que esta actitud ha fulminado su carrera, porque en mi opinión sus vanos intentos clasicistas suenan ridículos, anticuados, decimonónicos, pomposos, vacíos. Pero no nos engañemos, Vangelis ha estado siempre en pos de ese sonido que ahora ha logrado. Lo que sucede es que antaño, cuando era joven estaba en un gran momento creativo y la carencia de instrumentos para conseguir su sonido ideal lo suplía con imaginación y una fusión instrumental sumamente interesante, rica en texturas, con una amplia paleta de colores. En cambio hoy en día se dedica a tamizar el sonido de varios módulos con extensas librerías de sonido y samplers que tienen quince o veinte años de antigüedad, y de ahí extrae un sonido tan absolutamente plano, sin matices, en el que recurre siempre a las mismas soluciones sonoras (los mismos sonidos, los mismos redobles de percusión, las mismas cuerdas, etc.), que cualquiera que lo escuche con un poco de oído crítico se dará cuenta de la vacuidad del producto.

    Por cierto, yo tampoco he escuchado Mythodea más de una vez. Es un trabajo que no me interesa en absoluto. Desde los 90 hasta hoy me gustan pocas cosas de su producción, algo de Voices, algo de Oceanic, y de toda su etapa sinfónica en la que se encuentra metido sólo me gustan algunas piezas de El Greco, el de 1995/98 (ese "Epilogue" es una maravilla), algún momento aislado de la banda sonora de Alexander y poco más.

    Un abrazo

    Pablo/Audionaut

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  12. Pablo

    Ahora en 2016 leo este post que me ha parecido muy interesante en su redacción y análisis. Enhorabuena!!

    La verdad no hay mucho más que añadir al respecto. Amo la música de Vangelis desde siempre, y nunca entendí sus derivas hacia la música clásica. Quiero pensar que, como un artista inconformista como lo es Vangelis, testarudo y de carácter complicado, el tenía en su mente un camino a seguir. Amén de sus malas experiencias con las discográficas, que ya de por sí trataban de colocar en el mercado un tipo de música que se focalizaba en un segmento concreto de seguidores y eso tensaba las relaciones con el artista. Probablemente el quería romper con todo eso. Y la mejor manera de romper para un ser humano es echarse para el monte y que no le pregunten.

    El documental responde a unas intenciones claramente comerciales y promocionales a futuros. Basta con que la idea salga de los despachos de una discográfica para que pierda la esencia de lo que se pretende transmitir en un montaje audiovisual. Esto se ve de lejos.

    A veces es difícil comprender que es lo que le pasa por la cabeza a un artista. Y más concretamente que se dedique a la música. No tenemos que olvidar que además de todo lo dicho, recibir presiones de discográficas tampoco es fácil. Aún así, la batalla que Vangelis ha lidiado con estas durante años, se asemeja a la de otros músicos_véase Prince, etc_ que acaban por hacer lo que les da la gana so pena de que se auto-marginen en nichos musicales que no les proporcionen los resultados económicos deseados.

    Yo tampoco creo que Vangelis no piense en el pasado. Creo que su pasado, los éxitos recogidos durante su vasta aportación en la música es lo que precisamente le ha estado alimentando su deseo de seguir haciendo cosas. Aunque personalmente la deriva clásica no sea el camino a explorar. He aquí el fallo. Vangelis es único y su música lo es. No necesitaba meterse en el inabarcable océano de la música clásica para terminar su viaje a Itaca. Tan solo tenía que seguir en lo que es. En lo que ha sido y en lo que podría seguir siendo.

    De su artilugio hecho para crear música, no es criticable. Cada maestrillo tiene su librillo. Quiero pensar que busca la mejor ergonomía a la hora de sobrellevar esas largas jornadas de composición en el estudio, ¿y porque no unir todos los instrumentos y arreglos en un solo aparato?....pensaría el! Pensemos que ya no es un chaval que puede saltar de teclado en teclado como un resorte.

    Jarré se ha fabricado muchos artilugios, algunos extrañísimos, y parece que le funciona. Aunque hoy día solo los use en los conciertos para dar algo de espectáculo, porque en estos tiempos, con un ordenador y algún aparato más, haces todo eso y más.

    Hoy día, con tanto avance en la música electrónica y con tanto talento musical alrededor, la competencia arrecia.

    En los tiempos de Vangelis, los músicos instrumentistas eran cuatro gatos. Hoy, hay por todos lados. Desde la explosión en los noventa, new age, ambient, etc, todo se ha polarizado mucho este tipo de músicas y eso hace que muchas veces, los pioneros recojan los trastos y se marchen a buscar "otros pastos más verdes".

    De nuevo me viene a la mente la adaptación que Jean Michel Jarré ha tenido que hacer para no quedarse atrás y seguir viviendo de esto.

    Difícil tesitura la de renovarse o morir, o seguir mejorando en lo tuyo.

    No me cansaría de enumerar los épicos temas o movimientos que Vangelis ha dejado en mi vida y su maravillosa discografía de antes, pero este no es el lugar para hablar de ello.

    Enhorabuena por el post.

    Saludos

    Roberto H

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    1. Hola Roberto

      Primero de todo disculpa, pero haciendo limpieza de spam en las entradas del blog he eliminado por error tu mensaje original, que he procedido a habilitar de nuevo gracias a la copia que tenía en email, lo siento.

      Aclarado este punto, agradezco tus palabras respecto a este artículo del blog. No se trata del mejor que he escrito, pero creo que era necesario escribirlo porque este documental me parece un producto sumamente decepcionante, deficiente, tal y como dejo reflejado en el texto, ya no sólo desde el punto de vista de lo que cuenta sino cómo lo hace, además de todo lo que se deja fuera de manera a todas luces intencionada.

      Personalmente nunca me ha gustado ni me ha interesado lo más mínimo la deriva clasicista de Vangelis, dado que ha sido una deriva conservadora, sin un ápice de riesgo, recreando un sinfonismo decimonónico de himnos y fanfarrias rimbombantes que me parecen bastante ridículos. No obstante, estos tics siempre estuvieron presentes en su música, creo que es algo inherente a su carrera, incluso desde sus primeros discos.

      A pesar de que no me gusta en líneas generales lo que ha venido haciendo los últimos veinte años, respeto su decisión. Cada artista es o debería ser libre de elegir su propio camino sin ninguna clase de condicionantes externos o interferencias, ya sean por parte de un sello discográfico, como de los fans pidiendo que repita una y otra vez esquemas musicales ya superados y que el músico no desea volver a recorrer.

      Lo mismo es aplicable a Jean Michel Jarre, uno de los artistas, como Vangelis, gracias al cual me introduje en la música electrónica y cuya carrera de los últimos veinte años me parece un completo despropósito. Mientras Vangelis se ha ido al lado más sinfónico, Jarre se ha arrimado al lado más chabacano y populachero de la electrónica bailable con sus discos de colaboraciones, a cual de ellos peor. Jarre es una estrellla pop (o en algunos momentos lo fue), y actúa y gestiona su carrera como tal. Así y todo, aunque no me interesa nada en absoluto su obra reciente respeto también su decisión, como en el caso de Vangelis. No soy mitómano, ni nunca lo he sido.

      A veces creo que los fans queremos creer que artistas como Vangelis, Jarre, Tangerine Dream o Klaus Schulze son una suerte de dioses inmortales que tienen que crear manteniéndose fieles a los parámetros musicales marcados por una época determinada de su carrera. Creo que sería igualmente anacrónico escuchar una tercera parte de Oxygène hoy en día en el estilo de la electrónica de los 70, como lo sería ver a Vangelis recreando el estilo de Spiral o de Albedo 0.39, por citar sólo dos ejemplos. Se trata de obras creadas en un momento concreto, con una tecnología y unos medios determinados que marcaron un momento de nuestras vidas, y la nostalgia nos pide revivir esa época. Esto sucede siempre y en todas las épocas.

      Efectivamente, desde los 80-90, con la democratización y popularización de la música y los instrumentos electrónicos, aparecieron infinidad de artistas y los otrora "pioneros" de la electrónica popular de los 70 fueron quedando relegados, incluso desfasados ante cualquier veinteañero con un disco grabado con un ordenador y un sampler en la habitación de casa de sus padres. Ya no representaban una vanguardia en su campo. Habían pasado a ser parte del pelotón. No obstante, hoy en día, mal que les pese a muchos, vivimos lo mismo con artistas que fueron rompedores en los 90, como Aphex Twin o Autechre, cuya música ya no tiene apenas nada que decir en el panorama actual, sigue presentando tics de los 90, cuando hoy en día hay decenas de artistas quizá menos conocidos (en el convulso mundo de la música de hoy por intentar sobresalir), que sí representan el hoy. Y los que hoy representan la vanguardia, ya no lo serán en cinco, diez o quince años... (continúa en el siguiente post).

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    2. ...

      Creo que Vangelis, a pesar de su querencia por el clasicismo y su completo desinterés por la exposición pública en forma de giras de conciertos, promoción y demás, ha sabido sobrellevar mejor su carrera. No ha arriesgado nada, pero tampoco ha entregado discos horrendos. Algo que se podría decir también de Klaus Schulze, que básicamente lleva 45 años haciendo el mismo disco con sutiles variaciones. No obstante el caso de Jarre es el arquetípico de estrella pop venida a menos que necesita un golpe de efecto para intentar volver a ser relevante, no tanto vendiendo discos, que ya nadie compra aparte de los fans más irreductibles, sino con giras de conciertos, participación en festivales, promoción, etc., que generen una serie de ingresos que la venta de formatos musicales ya no aporta y que le vuelvan a posicionar de cara a los medios de comunicación como un artista relevante, aunque en el fondo no lo sea.

      En fin, veremos qué tal se desenvuelve Vangelis con su próximo disco Rosetta, que aparece en menos de un mes. Por los avances que se han ido publicando apunta a que nos reencontraremos con un músico menos clasicista de lo que lo ha sido en los últimos años.

      Un saludo

      Pablo/Audionaut

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  13. Pablo

    Gracias de nuevo por tu análisis.

    Totalmente de acuerdo con todo lo que dices. Incluida tu opinión sobre Jarre_otro de mis músicos fetiche en esto de la música electrónica_ y su música venida a menos.

    Esperemos que Rosetta sea un viaje a su música cósmica de siempre. Estaremos atentos.

    Saludos
    Roberto

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    1. Gracias a ti Roberto, por comentar.

      Un saludo

      Pablo/Audionaut

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