viernes, 21 de enero de 2011

Steve Roach. Structures From Silence

El tercer álbum de Steve Roach, Structures From Silence
Structures From Silence, el tercer álbum del
músico californiano Steve Roach
Steve Roach es con toda seguridad uno de los máximos exponentes de la mejor música electrónica estadounidense surgida en aquel país en los últimos 30 años y uno de los creadores que ha desarrollado una carrera más coherente y regular, tanto en solitario como en múltiples colaboraciones con artistas  tan diversos dentro del 'ambient' como Robert Rich, Michael Stearns, Vidna Obmana, Vir Unis, Jorge Reyes o Erik Wollo entre muchos otros.

Nacido en La Mesa (San Diego), en la soleada California en 1955, Roach en su juventud se dedicó a la práctica del motocross, afición que decidió abandonar tras el trágico fallecimiento de dos amigos suyos en sendos accidentes. Contrariamente a lo esperado, para encauzar la energía derivada de una actividad tan arriesgada, eligió centrarse en su pasión por una ocupación aparentemente tan poco peligrosa como la música. El causante de tan inesperado giro en la vida de un joven impulsivo como Roach fue por aquel entonces, año 1975, el músico alemán Klaus Schulze, que con el clásico de la música electrónica berlinesa Timewind, había hechizado a través de la radio la mente de un chico que hasta entonces apenas se había interesado por ninguna clase de manifestación musical.


Tras esta revelación, Roach compró su primer sintetizador, un Roland SH-1000, se empapó de los conocimientos técnicos necesarios y paulatinamente fue adquiriendo las nociones musicales básicas para darle forma a ese sonido que sólo existía en su imaginación. En 1979 tomó parte en el grupo Moebius junto a Bryce Robbley y Doug Lynner (conocidos por su proyecto electrónico Lem en 1977), que grabaron un sólo LP homónimo ese mismo año, y que ha sido descrito acertadamente por el propio Roach como de estilo similar a la primera época de Kraftwerk y al synth-rock de grupos como Devo.

Un joven Steve Roach en su estudio Timeroom de Culver City en 1982
En 1982 y en una onda muy distinta a su primera experiencia discográfica, se inició en solitario con el álbum Now, al que siguió Traveler (1983). El estilo inicial de Roach en estos trabajos se encontraba muy influido por el sonido berlinés acuñado por su idolatrado Klaus Schulze y el trío Tangerine Dream. No obstante, ya desde su primera obra se apreciaba un carácter personal, diferenciado del de sus maestros. Los magmas analógicos y los elementos secuenciales denotaban un interés por incorporar acentos nuevos, propios de su idiosincrasia, del medio en el que se desenvolvía, más terrenales y menos cósmicos.
 
En este orden de cosas, la carrera de Steve Roach presentaba una clara intención hacia lo que después él llamó techno-tribal, es decir, música electrónica planeadora con importante presencia de instrumentos y elementos musicales de culturas ancestrales (diferentes clases de percusión, voces chamánicas, didjeridoos, etc.), que en esos primeros trabajos sólo se intuían en forma de recreaciones sintéticas o grabaciones de cinta manipuladas. Sin embargo, su tercer álbum es un trabajo atípico dentro de ese contexto que ya se comenzaba a vislumbrar.
 
Structures From Silence (Fortuna, 1984), fue grabado en Culver City (Los Ángeles), antes de que Steve Roach trasladara su residencia y su estudio Timeroom en 1990 a la ciudad de Tucson (Arizona), tranquila urbe del suroeste del país y próxima a los desiertos de Sonora, Mojave y Altar y en perfecta sintonía con la música que pretendía explorar en ese período de su carrera. Si Roach en posteriores obras mostró su predilección por los ambientes desérticos como sucede en esos grandes angulares que realizó sobre territorios áridos en Western Spaces (1987, junto a Kevin Braheny), Dreamtime Return (1988), Desert Solitaire (1989, con la colaboración de Michael Stearns y Kevin Braheny), o World's Edge (1992), en Structures From Silence, por el contrario, presentó un retrato de evocadoras connotaciones oceánicas.
 
Es por ello que una obra tan delicuescente como Structures From Silence resalta dentro de la recreación de paisajes desérticos de muchos de los discos de Roach, y en cierto modo lo entronca con la obra de otros músicos afines de lo que algunos han denominado Escuela de California o Escuela de la Costa Oeste, como es el caso de Michael Stearns, cuyas inquietudes musicales oscilaban entre los sonidos cósmicos y la creación de ambientes marinos.
 
El cariz emocional que Structures From Silence sugiere en el oyente está presente desde la suave y ascendente secuencia inicial del tema "Reflections In Suspension", una pieza de una delicadeza casi evanescente, donde una progresión de acordes sobre un bucle basado en un sonido de insinuación vocal que se mantiene invariable durante todo el tema, logran alcanzar ese punto en el que llega a conectar con las emociones más primarias del oyente, produciendo la sensación de estar escuchando algo verdaderamente trascendente que nos sacude por dentro.
 
Tras los casi 17 minutos de "Reflections In Suspension", reforzados en un discretísimo segundo plano por sonidos grabados de gaviotas y olas en espumoso transitar hacia la orilla, comienza a desarrollarse la pieza "Quiet Friend", otro apasionante y plácido viaje acuático, que inspira toda la calma de un manto oceánico. Es curioso constatar como hacia el final de la misma comienza una sutil secuencia que tanto en la materialización como en el propio sonido recuerda mucho al tema "Swimming", una de las mejores pistas compuestas por James Newton Howard para la banda sonora del film Waterworld (Kevin Reynolds, 1995).
 
Por último "Structures From Silence" es tal vez la pieza más monótona del álbum, con un carácter más minimalista a lo largo de sus 22 minutos, donde se repite una misma secuencia en todo su desarrollo sobre unos 'colchones' sintéticos y una línea melódica principal que en conjunto parecen querer reproducir el vaivén de las olas del mar arribando plácidamente a la playa, hasta un sosegado final en el que parece que nos fuéramos alejando poco a poco de la costa.
 
Un aspecto a destacar de Structures From Silence hace referencia a sus cualidades técnicas. A pesar de tratarse de un álbum grabado mayormente con instrumentos de naturaleza analógica (recordemos que en 1984 nos encontramos en los inicios de la era digital), el trabajo de ensamblaje de múltiples capas sonoras y la puesta en práctica de las mismas, en ocasiones recuerda a obras de finales de los años 80 y principios de los 90, tanto de Roach como de otros autores, creadas con complejos sintetizadores digitales mediante 'colchones' evolutivos.

No es casualidad que este álbum se considere un clásico de la música 'new age' en su país de origen, y aún hoy sea especialmente recomendado y utilizado en sesiones de musicoterapia o meditación. No obstante, la diferencia de Structures From Silence con otros anónimos subproductos destinados exprofeso a funciones terapéuticas, estriba en que Roach nos ofrece una obra sin compromisos, fruto de una maduración personal, sin estar pensada premeditadamente para la curación psicoacústica mediante asépticos sonidos marinos o 'presets' estandarizados. Realmente Structures From Silence alberga en su interior momentos mágicos, de esos en los que las ondas sonoras transportan emociones que nuestros sentidos las traducen en sentimientos.

4 comentarios:

  1. Me gusta este disco. Junto a Desert Solitaire, Australia y A Deeper Silence, está entre lo que más me atrae de Roach; aunque su grupo (más o menos estable) Suspended Memories tiene momentos muy inspirados.

    La música de Roach depende mucho de la tecnología, y ha sido su evolución técnica la que ha dotado a sus grabaciones de una mayor profundidad sonora. A lo largo de los años, su sonido a ganado en espacialidad, espectro sonoro, riqueza armónica y elegancia.

    Sigo echando en falta un discurso más profundo, por lo que prefiero a Michael Stearns en cuanto a composición, pero supongo que parte del encanto de Steve Roach está en esos leit motiv tan sencillos que llegan a parecer a veces infantiles.

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  2. Yo soy de la idea de que las carreras de todos los músicos electrónicos dependen mucho de la tecnología, es como algo simbiótico. En ese sentido no creo que la carrera de Roach esté más supeditada a determinados avances técnicos respecto a otros músicos de su generación. De hecho Roach sigue usando el Oberheim Matrix 12 como uno de sus instrumentos más importantes y creo que eso dice mucho tanto de la calidad del instrumento como de la personalidad de Roach.

    Aunque he escuchado buena parte de la obra de Roach más reciente, no estoy nada familiarizado con ella, he de confesar que es música para escuchar en condiciones muy especiales (silencio ambiente, mejor de noche, etc.), lo cual hace que probablemente no la haya escuchado en las mejores condiciones y por ello no me impacta como sí lo hizo Structures From Silence. Actualmente lo veo en un plan productor de discos en serie y eso no me atrae nada, como sucede con Michel Huygen últimamente, por ejemplo, que publican a diestro y siniestro.

    No voy a decir que actualmente se hace peor música electrónica que antaño porque probablemente me equivocaría y tampoco creo que así sea. No obstante, una cosa está clara, con la tecnología de la que disponen los músicos hoy en día están capacitados para crear discos en mucho menos tiempo que antaño. Así y todo no me convencen esas diarreas productivas que tienen algunos. Cuando un músico ha encontrado una fórmula a la hora de producir música creo que se aburguesa y no da todo lo que podría dar de sí, se vuelve conformista. Por ello siempre he desconfiado de aquellos artistas "tan sumamente inspirados" que componen música sin parar. Por ello ¿los últimos discos de Roach son mejores que los del inicio de su carrera? Tal vez. ¿Sus discos actuales han creado escuela como la mayor parte de los antiguos? Algunos probablemente sí, aunque creo que la mayoría no.

    En fin, creo que todo es una cuestión de enfoque. Probablemente Roach, a diferencia de Stearns que se ha hecho un hueco en el mundo del cine IMAX no necesite editar álbums constantemente. En cambio Roach se ve obligado a publicar con asiduidad para tener contentos a sus seguidores y tener unos ingresos razonables. De cualquier manera Roach es un músico del que siempre hay que escuchar sus nuevos álbumes.

    Un saludo

    Pablo/Audionaut

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  3. En este caso no estoy de acuerdo contigo. La madurez e inspiración de un músico no tiene ni debe estar condicionada al avance técnico de su instrumento. Y, por supuesto, estoy obviando casos extremos como grabar en un cuatro pistas o un estudio de primer orden. Me refiero a que un músico es capaz de sacar su inspiración en un ampilo margen de condiciones. Fíjate en L'Apocalypse des Animaux, un disco maravilloso en el que te identificas desde el primer segundo y sabes escucharlo en su justa medida, porque es un disco con relativamente escasos medios.

    Pienso que Steve Roach llevaba en mente el sonido que empezó a conseguir a finales de los noventa, y esos primeros discos ambientales no están acabados como probablemente hubiera querido. Creo que no supo superar sus limitaciones y hubo de esperar que la tecnología le facilitara las cosas.

    En 1988 Stearns publicó Encounter, con un sonido y una calidad general que quitan el hipo. Creo haber leido en alguna parte que dentro de cierta amistad, había algo de antipatía entre ambos por la relación cantidad/calidad con que cada uno a afrontado su carrera.

    No hay un momento de la historia en que grabar un disco sea más fácil que otro. La democratización de la tecnología permite que muchos chavales puedan hacerlo (y yo lo celebro, por supuesto), pero según las condiciones en que graba cada uno, puede y debe tener en cuenta ciertos aspectos que hacen que cada obra necesite tiempo, paciencia, dedicación y respeto. Estas palabras las repito a menudo cada vez que hablo de estas cosas, pero es que realmente creo en ellas y pienso que hay gente que no se toma en serio lo que hace y luego se pregunta porqué su maqueta no suena tan bien como el disco de tal o cual autor si tiene en su ordenador más herramientas que fraudes los políticos. :)

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  4. Creo que no me he explicado bien. No quiero decir que una carrera esté condicionada a un avance técnico, sino que estos avances técnicos promueven la creatividad del músico hasta alcanzar nuevas cotas. Por ejemplo, la música de Vangelis anterior al CS80 pienso que es muy buena, fabulosa. Con el CS80 alcanzó otra dimensión, ni mejor ni peor, simplemente distinta, y ese instrumento le permitió llegar a donde con otros no le era posible. Lo mismo sucede con Tangerine Dream antes de la llegada del secuenciador, o de Schulze con el GDS, Wendy Carlos con el Synergy, de Jarre antes del Fairlight, Roach con el Oberheim Matrix 12, etc. El proceso de maduración y dedicación de cada músico a estos instrumentos es un aspecto muy a tener en cuenta que les permitió alcanzar esas cotas, el instrumento no cambió al músico, sino a la inversa, es decir, el músico cambió el instrumento a sus necesidades, pero como digo, después de un proceso de conocimiento del mismo.

    Es innegable que las carreras de esos músicos sufren una evolución con el paso de los años. Todos ellos han conservado instrumentos del pasado que han considerado siempre como valiosos y que los identifican con la esencia de su sonido al tiempo que han ido incorporando nuevos equipos y técnicas.

    No creo que Vangelis ya en 1970, el año en el que compuso L'Apocalypse des Animaux (editdo en 1973), ya pensara en un sonido determinado, algo abstracto que unos años más tarde cuando hubiera avanzado la técnica lo haría realidad. No niego que pudiera tener una idea general, como Roach, pero no podían prever qué sucedería. En este sentido, Vangelis encontró en el CS80 un instrumento versátil, de grandes cualidades interpretativas y que se adaptaba a su estilo y su manera de concebir su obra en un momento concreto. El caso de Roach es igual, como el del resto de músicos electrónicos que hemos mencionado.

    Respecto a lo de que un disco sea fácil de grabar, no estoy de acuerdo con tu visión. Desde mi punto de vista es un hecho objetivo que hoy en día es más sencillo y rápido grabar un disco que en 1968. Pregúntale sino a Wendy Carlos que tenía que programar cada línea de sintetizador Moog a mano, afinarla y grabarla, así pista a pista, y en ocasiones debía ir nota a nota (más de 3.000 horas invertidas en la grabación). Ella misma se ha referido a lo tedioso que era eso, algo que afortunadamente hoy no es necesario sufrir en silencio :-)

    En relación al resto de lo que dices estoy de acuerdo. El hecho de que sea más accesible grabar música (además de rápido y fácil), no implica que cada uno se lo tome de una manera. El hecho de que tengas el mejor equipo lleno de sintes software, efectos de todo tipo, secuenciadores, etc., no hará que tu música sea mejor y suene mejor que la del prójimo. Como decía antes, un músico necesita un período de aprendizaje o experimentación (llámalo como quieras), con esa tecnología para dominarla y lograr hacer con ella lo que tiene en mente.

    Un saludo

    Pablo/Audionaut

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