lunes, 24 de enero de 2011

Clara Rockmore. La diva del éter (IV).

Con el theremin de costa a costa


Cartel del recital de theremin por parte de Clara Rockmore en el Town Hall de Nueva York en 1938
Cartel del recital de Clara Rockmore en el Town Hall
de Nueva York el 27 de octubre de 1938.
El 15 de septiembre de 1938 Lev Termen desapareció de Nueva York sin dejar rastro regresando a la Unión Soviética, no sin antes entregarle a Clara Rockmore el theremin con las nuevas especificaciones. Su situación económica era acuciante. Los intentos de comercializar sus últimas invenciones extramusicales como alarmas o sistemas de apertura automática de puertas, entre otros, habían sido un fiasco y existían serios problemas con su permiso de residencia. La estrella de Termen en América se había apagado definitivamente.

El 27 de octubre de 1938, Clara apareció en el Town Hall de Nueva York en su mayor recital en los últimos cuatro años con el flamante theremin mejorado, sólo seis semanas después de la súbita partida de Nueva York por parte de Termen. El nuevo theremin tenía un mueble ligeramente más pequeño que el modelo comercial de la RCA porque el amplificador se ubicaba fuera de la caja, lo cual lo convertía en menos voluminoso y permitía que se vieran más claramente las manos del intérprete. Entre otros cambios, fue adaptado para incorporar sugerencias que Clara recibió por parte del pianista e inventor Josef Hofmann, entre los que se incluían un método para evitar que los tubos de vacío se calentaran demasiado rápido, permitiendo que no se tuviera que afinar el instrumento con tanta frecuencia.

Con su hermana Nadia en el piano, Clara llevó a cabo un ambicioso programa centrado por completo en los cuatro movimientos de la Sonata Para Violín Y Piano de César Franck. Los resultados fueron excelentes y los críticos de su tiempo consideraron que el theremin había alcanzado su mayoría de edad, pudiendo ya ser considerado un instrumento con un alto grado de expresividad, y se sentenció que parecía no poseer límites técnicos.

Aunque hasta ahora se ha hecho referencia en su mayor parte a Clara Rockmore, cabe decir que su hermana Nadia Reisenberg está considerada, aún hoy en día, como una de las mejores intérpretes que han existido de la obra pianística de Joseph Haydn, y fue tutora de algunos de los mayores virtuosos del piano de su época. Clara se refirió a su colaboración con su hermana en los siguientes términos: “éramos como una sola alma, un solo cuerpo y un único par de oídos”.

En el otoño de 1940, Clara Rockmore inició una gira de conciertos junto a Paul Robeson, un cantante de espirituales y actor de color, que años más tarde fue inhabilitado por el Comité de Actividades Anti-Americanas durante el macartismo, dada su militancia comunista y su lucha por los derechos civiles de los afroamericanos. Robeson había realizado diversos viajes a la Unión Soviética entre 1934 y 1937, y era un buen amigo de Robert Rockmore, que ejercía como su agente. 


La pianista Nadia Reisenberg, el actor Paul Robeson y la thereminista Clara Rockmore
Nadia Reisenberg, Paul Robeson y Clara Rockmore
en una fotografía de los años 40.
Clara y Paul a su vez se hicieron grandes amigos, llegando incluso a hablar en ruso durante las giras, para mayor confusión de propios y extraños. Ella le llamaba “Pavlik” y él a ella “Clarochka”. En concierto interpretaban separadamente, en sets alternos (él el primero y el tercero y Clara el segundo), cada uno con un pianista diferente. Clara se acompañaba por Eugene Helmer. Tras el intermedio Clara abría la segunda parte del concierto y Paul lo concluía. En esta primera gira de costa a costa de Estados Unidos Clara Rockmore interpretó piezas de Johannes Brahms, Johann Sebastian Bach y Maurice Ravel.

Un segundo “tour” tuvo lugar durante el otoño de 1941 con William Schatzkamer como pianista, que les llevó desde el medio oeste hasta Ottawa, cruzaron Canadá, actuaron en Winnipeg, Vancouver, y hacia el sur en el estado de Washington, Oregon y en California (San Francisco y Los Ángeles). En diciembre concluyó la gira y Clara retornó en el expreso Santa Fé Chief a Nueva York.

Por último, en octubre de 1942, Clara y Paul realizaron una tercera gira, la más larga hasta la fecha, que duró seis meses, y les llevó por todo el país y Canadá. Fueron unos 70 conciertos (uno cada dos o tres días). El éxito fue muy grande, y como Clara comentó tiempo después "disfruté de un gran reconocimiento y audiencias que jamás habría conseguido por mi misma".

Durante aquella época, Clara Rockmore también contempló la idea de interpretar nuevos trabajos para el theremin y no sólo circunscribirse al repertorio clásico, incluso espoleó a los compositores para que escribieran piezas para el eterófono, pero aunque algunos incluyeron el instrumento en sus composiciones, ella siempre quiso interpretar música melódica, porque consideraba que esencialmente el theremin era un instrumento melódico. En un gesto de marcado divismo por su parte, como la mayor parte de las piezas contemporáneas no le gustaban, no las interpretaba. Muy ocasionalmente ejecutaba piezas en la tradición romántica de compositores contemporáneos como Erich Korngold, Joseph Achron y Alexander Grechaninov


En este sentido, Clara siempre fue muy peculiar al respecto de su arte. Por ejemplo era muy meticulosa en relación al espacio que necesitaba para tocar, dado que el theremin necesitaba un área alrededor del mismo para ser interpretado según sus criterios. No aceptaba cámaras, periodistas e incluso a la propia orquesta invadiendo su espacio. Asimismo demandaba una ubicación muy determinada para el altavoz del theremin, que ella siempre situaba a su espalda, ligeramente por encima de su cabeza y orientado hacia la audiencia. Con este emplazamiento podía escuchar fácilmente el efecto de sus movimientos con las manos, aplicando las oportunas correcciones de tono y volumen antes de que la audiencia se apercibiera de ellas.

En 1944 Leopold Stokowski, pensó que ya era hora de realizar una composición para el theremin. Stokowski sentía una gran admiración por Clara, a la que consideraba que "podía hacer música sobre el fogón de una cocina". En los años 30 Stokowski estaba tan entusiasmado con el theremin y otros instrumentos electrónicos, que había pensado en crear una orquesta eléctrica, pero sus planes quedaron en una simple declaración de intenciones, dada la poca capacidad de utilizar dichos instrumentos como orquestales, por tanto se concentró en el theremin como instrumento solista. Con el propósito de que Clara lo interpretara, Stokowski le encargó la composición de un concierto para theremin y orquesta al compositor y pianista de origen sirio-chipriota Anis Fuleihan, cuyas composiciones más reseñables provenían de la década de 1930. Compositor y solista otorgaron especial importancia a los aspectos técnicos, y Fuleihan produjo un concierto completo de tres movimientos. Clara presentó el concierto con Stokowski como director y la New York City Symphony Orchestra el 26 de febrero de 1945 en el New York City Center. La crítica fue unánime, y se exaltaron tanto las cualidades de Clara como intérprete, como la calidad musical de la pieza de Fuleihan.

En el marco de esta vorágine de éxito, Hollywood entró en escena. Para el film de Alfred Hitchcock Spellbound (Recuerda, 1945), el compositor de la música Miklós Rózsa, creó un complejo solo para theremin. Se le ofreció a Clara Rockmore una sustanciosa cantidad por la interpretación de dicha parte. No obstante, Clara rechazó la oferta debido al uso frívolo que Hollywood le tenía reservado al instrumento, tratando de crear sugestión, terror, angustia en el oyente, mediante la creación de efectos, no música. El enfoque de Clara con el theremin estaba en las antípodas del que le pretendía dar el mundo del cine. Ella interpretaba música seria, no aspiraba simplemente a asustar al público, a convertir su instrumento en una curiosidad de feria. Finalmente, el thereminista que interpretó la pieza, y que a la postre se convertiría en célebre fue el Dr. Samuel Hoffman, un podólogo de Nueva York, que por las noches y de modo amateur tocaba el theremin en diversos clubs de la ciudad. 


Cartel de la película de Alfred Hitchcock Recuerda, Spellbound, que incluye sonidos de theremin
Cartel de la película Spellbound (Recuerda, 1945), de Alfred Hitchcock.
Hollywood utilizó el instrumento en films como The Lost Weekend (Días Sin Huella, Billy Wilder, 1945), The Day The Earth Stood Still (Ultimátum A La Tierra, Robert Wise, 1951), e incluso como un elemento cómico en la propia película, como es el caso de The Delicate Delinquent (Delicado Delincuente, Don McGuire, 1957), protagonizada por el comediante Jerry Lewis. No obstante, las películas que incluyen el instrumento desde entonces se pueden contar por centenares y abarcan prácticamente todos los géneros.

La partitura de Spellbound consiguió el Oscar de la Academia, y el theremin obtuvo el reconocimiento inmediato. Por su parte Hoffman, fue, probablemente sin saberlo, el primero que le dio al público en general, su primera gran dosis de sonido electrónico, y creó una asociación mental en el subconsciente popular entre el sonido del theremin y las películas de terror y ciencia ficción de serie B, aspecto éste que probablemente ha marcado a varias generaciones.

El 30 de julio de 1947, un público de 450 espectadores en el Manhattan Lewisohn Stadium escuchó el Concerto de Fuleihan con la New York Philharmonic Symphony, dirigida por el compositor Bernard Herrmann y Clara Rockmore al theremin. En enero de 1948 Clara interpretó nuevamente a Fuleihan con la Philadelphia Orchestra bajo la batuta de Alexander Hilsberg en la Academy Of Music.

Clara continuó realizando conciertos hasta 1954, fecha tras la cual entró en un período de aparente inactividad del que sólo reaparecería ocasionalmente para ofrecer alguna entrevista o conciertos privados. El theremin era requerido fundamentalmente para crear efectos sonoros en el cine, pero no como instrumento de concierto. Pocas eran las piezas musicales nuevas que lo incluían y no solían ser representadas en muchas ocasiones. Asimismo, Clara tras su retirada se dedicó a dar clases particulares de theremin de modo ocasional, dado que el dinero no era un problema para el matrimonio Rockmore. Cuando Lev Termen todavía residía en Estados Unidos, Clara fue la única thereminista a la que el inventor autorizó a enseñar el método de interpretación del instrumento.

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