lunes, 3 de enero de 2011

Clara Rockmore. La diva del éter (I).

La thereminista Clara Rockmore, la gran diva del instrumento
Clara Rockmore, la gran virtuosa del theremin.
Este año 2011, se celebra el centenario del nacimiento de Clara Rockmore, para el que se preparan en Estados Unidos varios actos de homenaje a su figura, así como la recuperación de grabaciones discográficas junto a su hermana Nadia y la publicación de un libro biográfico.

Por todo ello, y como personal homenaje a la gran diva del theremin, da inicio con esta entrada una serie dividida en cinco partes dedicada a glosar la vida de Clara Rockmore. Se trata de una versión corregida y aumentada de la biografía que apareció en la sección "Audionautas de Ayer" del número 26 de la revista Margen en el invierno/primavera de 2003. Espero que la disfrutéis.


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Históricamente el mundo de la música ha sido siempre un feudo masculino, aspecto éste que en el campo de la música electrónica se ha visto más acrecentado si cabe, y que sólo en épocas recientes ha sido abordado sin prejuicios de género, con mujeres que han jugado y juegan un papel destacado en el desarrollo de nuevas técnicas, realizando importantes aportaciones musicales y sobre todo encontrando y encarnando una voz propia.

Clara Rockmore fue la primera gran virtuosa de la música de la era de la electrónica y es por ello todavía más trascendente su aportación desde los años 30. Considerada la mejor thereminista de todos los tiempos, no recibió ninguna clase de instrucción sobre cómo interpretar un instrumento nuevo como el theremin, sobre el que no existía ningún método de ejecución establecido. Clara supo encontrarlo y lo desarrolló hasta el punto de convertirlo en el modo clásico de interpretarlo. Desde entonces, y han sido muchos los intérpretes de theremin, ninguno ha logrado adoptar una pose tan elegante, de tal complicidad con el instrumento, de simbiosis instrumento-intérprete, hasta ese momento una característica sólo reservada a pianistas o violinistas. Por vez primera un instrumento electrónico poseía características sonoras y estéticas que sólo tenían los instrumentos acústicos. Por fin la música electrónica había encontrado a su primera gran dama, a su primera gran diva.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Synergy. The Jupiter Menace O.S.T.

La banda sonora del documental The Jupiter Menace
The Jupiter Menace, la primera banda sonora
realizada por Larry Fast como Synergy.
En el terreno cinematográfico, los años 70 y primeros 80 estuvieron caracterizados por el género llamado "cine de catástrofes". Hubo películas para todos los gustos, desde aquellas que escenificaban terribles accidentes aéreos, rascacielos en llamas, transatlánticos que zozobraban ante un tsunami devastador o terremotos más o menos mortíferos, hasta aquellas que mostraban sin cortapisas el fin de la humanidad  tal y como la conocemos por medio de un accidente nuclear o la colisión de un meteorito contra la Tierra. 

La proliferación de estos "disaster films", que han prolongado su éxito hasta nuestros días, también contó con numerosas aportaciones en el terreno de los documentales más sensacionalistas, sustentados en profecías y toda clase de supercherías sin la menor base científica. No era extraño en aquella época encontrar noticias en portadas de diarios sobre el avistamiento de OVNIS, del que incluso se hacían eco los informativos de televisión. Esta fiebre por lo desconocido favoreció la aparición de programas que trataban los más diversos temas misteriosos, enigmáticos o abiertamente sobrenaturales, que podían ir desde las desapariciones de barcos y aviones en el denominado Triángulo de las Bermudas o las abducciones por parte de seres extraterrestres, pasando por la existencia del mítico continente perdido de la Atlántida, los orígenes de civilizaciones antiguas como los mayas o los egipcios y todo tipo de sucesos paranormales.

The Jupiter Menace (Lee Auerbach/Peter Matulavich, 1982), se encuadra como miembro de pleno derecho en ese género del "cine de catástrofes", contando además como narrador y presentador con uno de los actores más característicos del mismo, el veterano George Kennedy, famoso por ser uno de los protagonistas de la saga de films Aeropuerto.

lunes, 27 de diciembre de 2010

El sonido de la velocidad

El sonido de la velocidad, ensayo pionero sobre la relación de cine y música electrónica
Ensayo pionero en la relación entre el
cine y la música electrónica.
"La música electrónica tiene la capacidad de generar 24 imágenes por segundo porque a su vez es capaz de generar un espacio, de construir una atmósfera, de dibujar una arquitectura acústica. Precisamente en la construcción de una experiencia que no necesita palabras para expresarse está la clave de todo: la música electrónica es la música visual por excelencia. Ésta es, por lo tanto, la historia de un matrimonio cuya vida es mucho más larga, complicada y estimulante de lo que podría pensarse en un primer momento. Un matrimonio entre el sonido y la velocidad de las imágenes".
Con esta cita que preside la contraportada del ensayo El sonido de la velocidad (VV.AA, Alpha Decay, 2005), se resume a la perfección la esencia de la obra y la relación que pretende establecer entre el Séptimo Arte y la música electrónica. 

Con textos a cargo de Dj Spooky, Oriol Rossell, Jordi Costa, Quim Casas, Miguel Fernández Labayen, David Broc, Javier Ariza, Javier Blánquez, Héctor Castells, Roc Jiménez, Pablo G. Polite y Sergi Sánchez, El sonido de la velocidad se erige como una referencia bibliográfica esencial, no ya sólo dentro del yermo panorama de la publicación de libros relacionados con la música electrónica o las nuevas tecnologías musicales en España, sino como un trabajo referencial a nivel internacional, y hasta donde se tiene constancia, por ser el primero en su género.

Por increíble que parezca, las relaciones entre cine y música electrónica se encuentran diseminadas en multitud de libros, generalmente anglosajones, sobre la historia de la música electrónica, pero ninguno con anterioridad a éste y tampoco después de su publicación se ha atrevido a hacer un estudio tan valiente como el que aparece aquí.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Synergy. Computer Experiments Volume One

Computer Experiments, el LP atmosférico de Synergy
Computer Experiments Volume One (1981),
el álbum 'ambient' de Synergy.
La música por ordenador había entrado en el alcance del radar de Larry Fast a mediados de los años 70. Siempre atento a todas las novedades y desarrollos tecnológicos de vanguardia con aplicaciones musicales, ya había utilizado un ordenador Apple II para secuenciar en su álbum Cords de 1978. Asimismo, desde 1976 mantenía contactos con los Bell Labs y sus experimentos en dicho centro con el prototipo de sintetizador digital Alles Synthesizer, se concretaron en el álbum Games (1979). Todo este bagaje con la música generada por ordenador desembocó en Computer Experiments Volume One, el álbum más atípico en la carrera de Synergy.

Larry Fast comenzó el proyecto de Computer Experiments Volume One sin tener en mente la idea de hacer un álbum. Simplemente comenzó a experimentar para averiguar dónde estaban los límites de un ordenador al que el propio compositor le confiriese de mayor control sobre la composición musical. En este sentido, este álbum supone un punto y aparte, un proyecto totalmente distinto respecto a las grabaciones totalmente controladas en cuanto a la composición, programación de los sonidos y producción final que habían caracterizado hasta entonces la trayectoria discográfica de Synergy.

En 1980 Fast ya no tenía acceso a la exclusiva tecnología de los Bell Labs. No obstante, gracias a su amigo John Simonton, fundador de PAiA Electronics -una pequeña firma especializada en la fabricación de módulos de sintetizador en kit, radicada en Oklahoma City-, tuvo acceso a "Pink Tunes", un 'software' que el propio Simonton había escrito y que era capaz de generar un cierto grado de aleatoriedad controlada por el compositor. 

lunes, 20 de diciembre de 2010

Oskar Sala. Die vergangene Zukunft des Klanges

La historia de Oskar Sala y el trautonium
Cartel del documental biográfico sobre Oskar Sala.
En los últimos años, y sobre todo con la aparición del formato DVD, los "audionautas" que buscamos conocer más detalles sobre la historia de la música electrónica, hemos visto satisfechas nuestras expectativas. Leon Theremin, Robert Moog, Bruce Haack, Jean Jacques Perrey,  Raymond Scott o Erkki Kurenniemi son sólo algunos de los pioneros que cuentan con documentales dedicados a glosar su vida, su obra y su legado.

En esa ilustre lista faltan personalidades de la talla de Pierre Schaeffer o Karlheinz Stockhausen que todavía no tienen un film a la altura de su trascendencia histórica dentro de la música del siglo XX. Con otros en cambio, como es el caso de Oskar Sala que hoy nos ocupa, sí existe un documental, pero desgraciadamente no ha podido ser editado todavía y su exhibición sólo se ha hecho por medio de festivales de cine o ciclos dedicados a la figura del artista.

Ante esta situación, hace alrededor de un año me puse en contacto vía email con la productora alemana Upstart! para ver si existía alguna posibilidad de adquirir el documental Oskar Sala. Die vergangene Zukunft des Klanges, dirigido en el año 2000 por Oliver Rauch e Ingo Rudloff. Desde la productora a su vez remitieron mi correo electrónico a Oliver Rauch, que muy amablemente me contestó y me habló entre otras cosas de lo inspiradora que era la figura y la obra de Sala, y que él y Rudloff, el co-director, llevaban batallando casi diez años para que se editara el documental en DVD, pero que diversos problemas de índole legal con las licencias de la película, les habían impedido conseguir su objetivo.