lunes, 7 de febrero de 2011

Zorch. Conexión psicodélica

Símbolo del grupo Zorch ideado por el fotógrafo y
publicista de la banda Hektor Krome.
Uno de los grupos de música electrónica más desconocidos de los surgidos en los años 70, seguramente fueron los británicos Zorch. El hecho de tener una carrera musical activa que se prolongó durante sólo tres años, sustentada exclusivamente en las actuaciones en directo y con un único álbum  grabado en 1975, pero no publicado hasta el año 2000, ha obrado para que muchos hoy en día no sepan que existieron o en el mejor de los casos ni tan siquiera los recuerden. 

Zorch fue la primera banda británica de música electrónica, y definirlos como 'colectivo multimedia', por la idiosincrasia de su espectáculo audiovisual, es simplemente hacer honor a la realidad. Tampoco sería atrevido afirmar que fueron, con 20 años de antelación, el primer grupo electrónico con vocación 'trance' por medio de conciertos que tenían las características de auténticas 'raves' avant-la-lettre.

La creación de un proyecto como Zorch fue desde el comienzo un gesto valiente y sumamente arriesgado, dado que una propuesta tan radical basada en la música electrónica no encajaba en el clima musical imperante entonces en el Reino Unido, tras la eclosión del rock progresivo y el reinado del 'glam'. Por este motivo, entre otros, Zorch jamás gozaron del favor y reconocimiento del público, más allá de una minoría de fanáticos de los sonidos cósmicos a una escala ciertamente 'underground'. Sólo el paso de los años ha provocado que su pionera aportación a la música electrónica y su legado hayan comenzado a ser reivindicados por algunos, si bien siguen siendo unos grandes desconocidos dentro de la historia oficial de la música electrónica. Por consiguiente, valga esta biografía como un pequeño reconocimiento personal a su carrera.

viernes, 4 de febrero de 2011

The Nightcrawlers. Traveling Backwards

Portada de Traveling Backwards,
doble CD recopilatorio del terceto de
Nueva Jersey, 
The Nightcrawlers.
The Nightcrawlers fue un terceto de música electrónica formado en Nueva Jersey (EUA), en 1979 que desarrolló su actividad  musical entre 1980 y 1991. Sus integrantes, Dave Lunt y los hermanos Peter y Tom Gulch (este último fallecido en 2013), dejaron tras de sí un legado que comprende alrededor de 35 cintas de cassette y tres LP's (Nightcrawlers, 1984; Spacewalk, 1985 y Shadows Of Light, 1988), publicados por el sello Synkronos Music, fundado por el propio Peter Gulch para dar salida a su música y la de otros proyectos afines.

En 1997 Gulch entró en contacto con el sello alemán Manikin Records, propiedad del músico Mario Schönwälder para ver la posibilidad de dar a conocer su música a un público más amplio mediante la reedición de alguno de sus álbumes. El resultado fue la publicación del doble CD recopilatorio Traveling Backwards, que recoge la mayor parte de la música desarrollada por The Nightcrawlers en sus tres vinilos.

Originalmente denominados Goricon para
Cryptosphere (1980), su primera cassette, cambiaron su nombre por The Nightcrawlers para sus siguientes producciones. Fuertemente inspirados por los sonidos más planeadores de los Tangerine Dream y Klaus Schulze de mediados de los años 70, pero aludiendo a temáticas más marcadamente cósmicas y a fenómenos paranormales, tanto por los títulos de los temas como por las imágenes abstractas que sugiere su música, The Nightcrawlers se constituyeron como el exponente más destacado de una minoritaria corriente denominada Space Age Music (no confundir con space age pop). En palabras del periodista musical Jorge Munnshe en su obra New Age (Cátedra, 1995), se trata de "una forma muy radical de Música Planeadora, partiendo del convencimiento absoluto de que este género constituye la ciencia-ficción dentro de la música". 

lunes, 31 de enero de 2011

Clara Rockmore. La diva del éter (V).

El arte del theremin


Un joven Bob Moog tocando un theremin fabricado por él
Un jovencísimo Robert Moog tocando un modelo
de theremin de su propia invención.
En 1961, un joven ingeniero neoyorquino recién licenciado en física por la Universidad de Cornell llamado Robert Arthur Moog entró en contacto con Clara Rockmore. Desde que era un adolescente Moog había estudiado los esquemas y diagramas del RCA Theremin y estaba tan fascinado por la sencillez y genialidad del invento, que había comenzado a fabricar su versión del theremin en su propia empresa R. A. Moog Company (más tarde Moog Music Inc.). Clara le recibió muy amablemente en su apartamento de la Calle 57 de Nueva York. El joven traía un theremin con la intención de que la diva lo probara y le diera su opinión. Clara Rockmore le dijo que si quería que lo tomara como un tipo serio tendría que construir un instrumento mucho mejor. A pesar de las duras críticas el joven inventor no se amedrentó y siguió trabajando en pos de su idea de crear instrumentos electrónicos.

En mayo de 1962, en plena Guerra Fría, Robert y Clara Rockmore estaban de visita turística en la Unión Soviética. Robert quería conocer el país del que era originaria su esposa. Mientras estaban en Moscú pensaron en Lev Termen, pero ya había pasado un cuarto de siglo desde que lo habían visto por última vez. Una noche, durante una cena con un científico, Robert Rockmore le preguntó por pura curiosidad si sabía algo de un inventor llamado Termen. El científico, contestó como quien no quiere la cosa "he almorzado con él hoy". Clara casi se desmayó al escuchar estas palabras.

Quedaban pocos días para que el matrimonio Rockmore abandonara la Unión Soviética, por tanto no podían recurrir a los conductos oficiales para reencontrarse con el inventor. Al día siguiente y por medio de la recepcionista de su hotel se arregló una conversación telefónica con Termen. La misma voz que Clara recordaba sonó al otro lado del aparato. Su reencuentro se produjo en una estación de metro, un lugar idóneo para mitigar las voces de su conversación y las escuchas indiscretas de eventuales miembros de los servicios de seguridad. 


Al día siguiente de este breve encuentro, el matrimonio Rockmore tenía que asistir a una representación teatral. Termen les dijo que durante el intermedio salieran del teatro. Él estaba fuera esperándoles en un taxi que les condujo a su modesto apartamento en el complejo de viviendas Leninsky Prospekt, donde pasaron una velada muy musical con la esposa y las hijas del inventor.

viernes, 28 de enero de 2011

Joël Fajerman. L'Aventure des Plantes O.S.T.

Portada del álbum de la banda sonora de L'Aventure des Plantes obra de Joël Fajerman
Portada original francesa de L'Aventure
des Plantes
de Joël Fajerman.
La banda sonora de la serie documental L'Aventure des Plantes (La aventura de las plantas, Jean-Marie Pelt y Jean-Pierre Cuny, 1982/1986), supuso en su día el primer punto de contacto que muchos tuvieron con la música electrónica de un modo consciente. No obstante, el éxito del tema principal de la serie no ayudó a que el nombre de Joël Fajerman fuera identificado como su creador entre el gran público. En un tiempo en el que famosos artistas electrónicos como Jean Michel Jarre, Vangelis, Tangerine Dream, Kraftwerk o Kitaro sonaban sin cesar en sintonías televisivas y radiofónicas de todo tipo de programas, este hecho era desgraciadamente bastante habitual.

El éxito de L'Aventure des Plantes, con su modo didáctico y educativo de divulgar el mundo de la botánica, vino acompañado del éxito de su banda sonora en varios países europeos, hecho que propiciaría la edición del correspondiente álbum homónimo, publicado en 1982 por Carrere, sello que capitalizó buena parte de la música disco y electrónica francesa surgida en los años 70 y principios de los 80. Cabe recordar que la serie original de 1982 constaba de 13 episodios que fueron ampliados con una tardía segunda temporada en 1986 hasta completar un total de 26 capítulos, retransmitidos por el canal público francés TF1, así como por otros entes de radiotelevisión públicos europeos, tal y como sucedió en España con TVE.

Desde su publicación, y con el paso de los años, esta banda sonora, ha ido adquiriendo un estatus de legendaria, con muchos seguidores de la misma. Tanto es así que la música ha perdurado en la memoria de los seguidores de la new age o las llamadas nuevas músicas, que la consideran un hito de la vertiente más electrónica de las mismas.

lunes, 24 de enero de 2011

Clara Rockmore. La diva del éter (IV).

Con el theremin de costa a costa


Cartel del recital de theremin por parte de Clara Rockmore en el Town Hall de Nueva York en 1938
Cartel del recital de Clara Rockmore en el Town Hall
de Nueva York el 27 de octubre de 1938.
El 15 de septiembre de 1938 Lev Termen desapareció de Nueva York sin dejar rastro regresando a la Unión Soviética, no sin antes entregarle a Clara Rockmore el theremin con las nuevas especificaciones. Su situación económica era acuciante. Los intentos de comercializar sus últimas invenciones extramusicales como alarmas o sistemas de apertura automática de puertas, entre otros, habían sido un fiasco y existían serios problemas con su permiso de residencia. La estrella de Termen en América se había apagado definitivamente.

El 27 de octubre de 1938, Clara apareció en el Town Hall de Nueva York en su mayor recital en los últimos cuatro años con el flamante theremin mejorado, sólo seis semanas después de la súbita partida de Nueva York por parte de Termen. El nuevo theremin tenía un mueble ligeramente más pequeño que el modelo comercial de la RCA porque el amplificador se ubicaba fuera de la caja, lo cual lo convertía en menos voluminoso y permitía que se vieran más claramente las manos del intérprete. Entre otros cambios, fue adaptado para incorporar sugerencias que Clara recibió por parte del pianista e inventor Josef Hofmann, entre los que se incluían un método para evitar que los tubos de vacío se calentaran demasiado rápido, permitiendo que no se tuviera que afinar el instrumento con tanta frecuencia.

Con su hermana Nadia en el piano, Clara llevó a cabo un ambicioso programa centrado por completo en los cuatro movimientos de la Sonata Para Violín Y Piano de César Franck. Los resultados fueron excelentes y los críticos de su tiempo consideraron que el theremin había alcanzado su mayoría de edad, pudiendo ya ser considerado un instrumento con un alto grado de expresividad, y se sentenció que parecía no poseer límites técnicos.