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| Portada original del LP de Michael Hoenig Departure From The Northern Wasteland. |
La escena del rock alemán surgida a finales de los años 60 siempre fue una amalgama ecléctica en la que se conjugaron estilos diversos. En particular los músicos berlineses más influyentes evolucionaron desde unos comienzos inspirados en el rock psicodélico y experimental hasta la exploración electrónica más audaz de artistas como Conrad Schnitzler o Klaus Schulze, y de grupos como Kluster, Tangerine Dream o Ash Ra Tempel.
Como toda escena o movimiento que se precie, tuvo una serie de personajes fundamentales, de esos que sirven de inspiración a toda una generación. Probablemente el compositor Karlheinz Stockhausen fue uno de ellos a nivel musical, como una de las figuras más importantes de la música del siglo XX y pionero de la experimentación electroacústica. Algo similar pero desde el punto de vista conceptual se podría decir del controvertido artista multidisciplinar Joseph Beuys, que ejerció una importante influencia en todos aquellos jóvenes con sus ideas sobre el arte total y la radicalidad creativa en las que promulgaba que "todo ser humano es un artista" y cada acción una obra de arte.
Sin embargo, el nombre más determinante para los experimentadores del rock alemán y del que por lo general se ha hablado menos, es el del compositor suizo Thomas Kessler. Músico vanguardista y profesor de música contemporánea en el Conservatorio de Berlín, en 1965 montó allí su propio estudio de música electrónica. No obstante, sus intenciones iban mucho más allá y pretendía que no sólo los estudiantes de música tuvieran acceso a las nuevas técnicas de creación sonora de vanguardia, sino también personas ajenas al centro con poca o ninguna formación musical.
En el otoño de 1969, Konrad Latte, director de la Escuela Pública de Música de Berlín, estaba planeando la compra de un gran piano de concierto para la escuela. La noticia llegó a oídos de una profesora de violín, la señora Franke, amiga de Latte, que le sugirió que en lugar de eso, dedicara el dinero a la creación de un local de ensayo para los jóvenes músicos. Precisamente en aquella época las salas de ensayo escaseaban en Berlín y el grupo de rock Agitation Free en el que militaba su hijo Christoph había tomado el hogar familiar como lugar de reunión.
Por esta sala de ensayo pasarían entre 1969 y 1972 todos aquellos jóvenes con inquietudes musicales e intenciones transgresoras de la escena berlinesa. Se trataba de un estudio abierto en el que los músicos realizaban talleres sobre nuevas técnicas de composición, armonía, ritmo, teoría musical... y en el que Kessler ejercía como mentor de todos ellos y les daba a conocer la obra de compositores contemporáneos como Steve Reich, Terry Riley o Philip Glass, las ragas indias y músicas de otras culturas, al tiempo que adquirían sus primeros conocimientos en tecnología musical mientras experimentaban con guitarras eléctricas, grabadoras y osciladores aplicando técnicas de 'tape loops'.
La ausencia de locales para interpretar música de vanguardia en Berlín provocó que el Beat Studio se convirtiera en un imán para todos aquellos jóvenes con ambiciones de realizar música experimental. A pesar de tener un equipamiento muy espartano compuesto por un equipo de grabación multipistas dispuesto en una pequeña cabina y tres micrófonos en una sala de ensayo algo mayor, pronto correría la voz entre los principales grupos berlineses y a Agitation Free se unirían pronto los primeros Tangerine Dream de Edgar Froese, Conrad Schnitzler y Klaus Schulze, así como otros músicos de la escena como Manuel Göttsching o Hartmut Enke antes de formar Ash Ra Tempel.
