viernes, 22 de abril de 2011

Amin Bhatia. The Interstellar Suite

El álbum The Interstellar Suite de Amin Bhatia
Portada de la edición original de
The Interstellar Suite de Amin Bhatia.
Los años 80 supusieron un punto de inflexión para el futuro desarrollo de la música electrónica. El abaratamiento de la tecnología digital propició la aparición de los primeros sintetizadores digitales comerciales a precios asequibles para el músico medio, lo que a su vez conllevó la popularización de nuevos instrumentos, encabezados por la exitosa serie DX de Yamaha, en síntesis por modulación de frecuencia y unos años más tarde, por la no menos popular serie D de Roland con el modelo D-50 como su buque insignia e impulsor de la síntesis lineal aritmética.

El advenimiento de los sintetizadores digitales arrinconó totalmente a los analógicos, que hacia mediados de los 80 parecía que todo el mundo repudiaba. Todos, desde los compositores famosos que habían cosechado grandes éxitos con ellos, hasta el músico de a pie, comenzaron a vender a precios irrisorios, toda la cacharrería analógica en su poder con el fin de conseguir el deseado Yamaha DX7.

Ante este panorama fue doblemente interesante la publicación de The Interstellar Suite en 1987. Que por aquellas fechas alguien se descolgara con un álbum de naturaleza sinfónica interpretado con sintetizadores, era anacrónico, iba totalmente contracorriente respecto a lo que imperaba entonces, excepción hecha de Wendy Carlos e Isao Tomita, que seguían en sus trece. Aún más insólito, sin embargo, era el hecho de basar una grabación de estas características en unos pocos sintetizadores analógicos y la ínfima aportación de un sintetizador digital, aplicando una completa economía de medios, cuando el recurso más habitual de un profesional hubiera sido utilizar equipos de naturaleza digital y/o 'samplers' de última generación para jugar sobre seguro.

Amin Bhatia en su estudio de Toronto donde compuso The Interstellar Suite
Amin Bhatia en su estudio privado de Toronto en 1986, con
anterioridad a la grabación de su álbum The Interstellar Suite.
El responsable de semejante osadía, no era otro que el compositor canadiense Amin Bhatia (pronunciado como si llevara acento en ambas íes). Nacido en Londres el 10 de julio de 1961 en el seno de una acomodada familia musulmana ismailí, que emigró a Uganda, en cuya capital, Kampala, vivieron hasta 1971, cuando se vieron forzados a huir tras el golpe de estado y la posterior represión de la dictadura de Idi Amin. Los ismailíes y otras comunidades afines originarias de Oriente Medio, algunos de ellos con fuertes raíces en el país, se vieron forzados a abandonarlo con destino a Canadá.

La familia Bhatia se estableció en la ciudad de Calgary, en la provincia de Alberta. Hasta ese entonces, durante su período de residencia en Uganda, el joven Bhatia se había interesado por la música de Tchaikovsky, Mahler o Stravinsky que escuchaba en su hogar, y había realizado estudios particulares de piano, que pronto había abandonado para continuar de un modo autodidacta. Una vez en Canadá y durante su etapa como bachiller, el director del coro de su instituto se dio cuenta de que Amin Bhatia poseía oído absoluto, y le aconsejó que retomara sus estudios musicales formales.

Con diecisiete años, su padre le regaló un Minimoog con el que empezó a experimentar en el sótano de su casa, y al que pronto se sumó una grabadora de cuatro pistas. Las propias limitaciones impuestas por un equipo tan exiguo forzaron al joven Bhatia a desarrollar sus propias técnicas para crear la música, mucho más compleja, que tenía en mente.

Ya entonces, la música clásica que escuchaba en su casa compartía espacio con las bandas sonoras de John Williams y Jerry Goldsmith, pero también con la música clásica realizada con sintetizadores de Wendy Carlos e Isao Tomita, así como el sinfonismo de Larry Fast en su proyecto Synergy, y el de Keith Emerson en Emerson, Lake & Palmer. En esa época también escucharía a otros artistas como Mike Oldfield, Kraftwerk, Jean Michel Jarre y al arpista suizo Andreas Vollenweider

En 1981, con apenas veinte años, y gracias al aviso que recibió de un compañero de estudios sobre la publicación de un anuncio en la revista Keyboard, se presentó dentro de la categoría amateur a la Roland International Synthesizer Competition, un concurso internacional de composición electrónica al que se presentaban más de medio millar de candidatos de todo el mundo. El jurado de dicho premio estaba integrado por Ralph Dyck, inventor del Roland MC-8 Microcomposer, el pianista y compositor Oscar Peterson, y otras dos personalidades que no necesitaban presentación; Bob Moog e Isao Tomita. 

Amin Bhatia presentó al concurso una pieza de cuatro minutos y medio titulada "Flight Beyond The Stars", cuyo origen se encontraba en la banda sonora de un radioteatro sobre una historia de ciencia ficción que le había encargado su amigo Michael Baker, y que nunca se llegó a realizar. Bhatia, no obstante, reutilizó ese material compuesto de diferentes fragmentos musicales, que editó por medio de cientos de 'overdubs' hasta configurar la pieza definitiva. El tema en cuestión le había llevado al joven compositor alrededor de 500 horas de trabajo, estaba registrado íntegramente en cuatro pistas y contaba con el Minimoog que le había regalado su padre a los diecisiete años, como única fuente de generación sonora.

El prestigioso jurado no podía salir de su asombro respecto a los resultados conseguidos por el joven músico con la impactante pieza "Flight Beyond The Stars", en la que recreaba diferentes pasajes de inspiración clásica aderezados por complejos arreglos sintético-orquestales y algunos efectos sonoros. Finalmente el tema se cambió de la categoría amateur a la competición profesional en la que obtuvo el Gran Premio. Al año siguiente, en 1982, en la sexta edición del concurso anual patrocinado por Roland, Amin Bhatia repetiría triunfo al alzarse con el máximo galardón gracias a la pieza "Desert March Of The Military", descrita como "impresionante" por los que tuvieron la fortuna de escucharla, y en la que repetía la fórmula del Minimoog y el cuatro pistas, como único equipo.

El éxito cosechado con esos triunfos le supusieron una buena tarjeta de presentación como músico, y pronto empezaría a labrarse un nombre dentro de la industria musical estadounidense, gracias a su colaboración, no acreditada, como programador de sintetizadores en la parte interpretada por David Foster para el tema "The Girl is Mine" en el álbum Thriller (1982), de Michael Jackson.

Creando una banda sonora sin película


A mediados de los años 80, la vida de Amin Bhatia discurría a caballo entre Los Angeles, donde se estaba dando a conocer como mago de los sintetizadores, y Toronto, donde residía y tenía su estudio privado, mientras intentaba hacerse un hueco como músico en la industria audiovisual de su país.

Un joven Amin Bhatia con un Minimoog y un Polymooog en su estudio privado de Toronto
Amin Bhatia en su estudio privado en los años 80.
Desde el mismo momento en el que el músico canadiense Ralph Dyck, había descubierto la capacidad de Bhatia como experto sintesista, siendo miembro del jurado del concurso de composición electrónica de Roland en 1981, no había perdido de vista las evoluciones del joven compositor.

Por aquel entonces Dyck colaboraba con Steve Porcaro, teclista del grupo Toto, en la programación de sintetizadores y como consultor técnico, y además había participado como músico en el multipremiado álbum Toto IV (CBS, 1982). Casi como lanzándole un desafío, Dyck le dio a conocer a Porcaro la grabación de "Flight Beyond The Stars" mostrándole de lo que era capaz Bhatia con un Minimoog y un cuatro pistas. Porcaro estaba realmente impresionado por los resultados obtenidos por el joven músico. Tenía que conocer a toda cosa a ese genio de la electrónica para que le desentrañara todos los secretos de su particular manera de crear tanto con tan poco.

Finalmente ambos músicos se conocieron en el estudio de Bhatia durante una gira de Toto por Canadá, y Porcaro invitó al sintesista canadiense a visitar su estudio de Los Angeles para poder conocer de primera mano el método de trabajo que tanto le intrigaba. El encuentro se concretó en 1985 cuando Bhatia estuvo una semana en el Manor Studio, propiedad de David Paich y de Porcaro, en un curso-taller personalizado con este último.

El resultado musical del mismo fue la pieza "The Manor March", producida por Porcaro, en la que Bhatia utilizó un Moog Polymoog, Minimoog, Yamaha DX7 y un E-mu Emulator II que aportara el punto justo de realismo a la composición. El tema se publicó en junio de 1986 en la revista Keyboard en forma de 'flexi disc' promocional. El resultado musical era lo suficientemente relevante como para tratarse de una simple maqueta realizada en una semana, por lo que Porcaro alentó a Bhatia para que la perfeccionara y creara un álbum con ese mismo material.

Panorámica del estudio privado de Amin Bhatia en Toronto a mediados de los años 80
Vista del estudio privado de Amin Bhatia en Toronto
donde compuso The Interstellar Suite en 1986.
La buena sintonía personal y profesional con Porcaro y los otros integrantes de la banda californiana, le abriría a Bhatia las puertas a su participación en el álbum Fahrenheit (CBS, 1986), como programador y creador de la introducción orquestal del tema que le da título.

La ambición de Amin Bhatia como músico siempre había sido la de conjugar sus tres grandes pasiones; la ciencia ficción, trabajar con una gran orquesta en el medio audiovisual emulando a sus ídolos Jerry Goldsmith y John Williams, y realizar música con instrumentos electrónicos con un enfoque clásico como sus admirados Wendy Carlos e Isao Tomita. Como lo segundo estaba fuera de su alcance se conformó con contar una historia de ciencia ficción con los sintetizadores recreando a la orquesta. Ese proceso de maduración personal y artístico se concretaría en el álbum The Interstellar Suite.

En 1986 Bhatia se aseguró un contrato con un nuevo subsello de Capitol Records llamado Cinema Records, que pretendía convertirse en el nuevo y cálido hogar dentro de la 'new age' para los proyectos en solitario de viejas glorias de los teclados del rock progresivo de los años 70 como Pete Bardens, Patrick Moraz y Tony Kaye, con los que ya tenía acuerdos de publicación, así como de otros músicos más en sintonía con Bhatia como era el caso de Michael Hoenig.

En ese año 1986 Amin Bhatia ya tenía esbozadas dos piezas que pretendía que formaran parte de su primer trabajo discográfico; por un lado "Flight Beyond The Stars", la composición vencedora de la competición organizada por la firma Roland en 1981, y por otro, el tema "The Manor March", fruto de su trabajo con Steve Porcaro el año anterior. Con estos precedentes, la composición real del álbum comenzó durante la primavera de 1986. Bhatia se encerró durante semanas en su 'home studio' de Toronto donde realizó extenuantes jornadas de entre 14 y 18 horas de trabajo utilizando el Minimoog y el secuenciador Roland MC-500 como sus principales herramientas para realizar el esquema musical de las composiciones. Con una grabadora de dos pistas editó y juntó los segmentos que había compuesto hasta adoptar la forma deseada. A continuación utilizó una grabadora de ocho pistas Otari, un sincronizador Roland SBX-80 y el propio MC-500 para moldear las diferentes secciones orquestales de las piezas mediante infinidad de 'overdubs'. Con este material ya estaba en disposición de darle forma definitiva al proyecto en un estudio profesional completamente equipado.

El compositor Amin Bhatia y el ingeniero y productor Dan Lowe en la consola de mezclas durante la grabación de The Interstellar Suite
Amin Bhatia y Dan Lowe en la consola del Smoothrock Studio.
La grabación de The Interstellar Suite comenzó en el mes de enero de 1987 en el Smoothrock Recording Studio de Windsor, Ontario. Desde el inicio del proyecto, Amin Bhatia había rechazado de plano la idea de utilizar 'samplers' o librerías de sonidos para recrear las distintas familias instrumentales, no sólo porque no estaba familiarizado con ellos y no era su forma habitual de trabajar, sino también como un gesto de respeto hacia los músicos de orquesta, tal y como el propio compositor recalcaría en las notas del álbum: "Las texturas orquestales de esta grabación son una compleja mezcla de sintetizadores. Como gesto de respeto hacia las orquestas de todo el mundo, no 'sampleé' digitalmente a ningún intérprete o instrumento acústico". Hasta donde fuera indispensable, Amin Bhatia quería mantener la integridad de su método de trabajo con el menor equipo posible. 

Con esta declaración de principios, todos los sonidos de The Interstellar Suite fueron creados principalmente con dos sintetizadores Roland JX-10 (utilizados para los sonidos de cuerdas y metales, así como para algunos efectos sonoros de maquinaria), el Oberheim Xpander (usado para recrear los conjuntos de trompas, las partes de viento-madera y las líneas de secuenciador, además de efectos sonoros de zumbidos), el Minimoog (dedicado a los solos de trompa, la tuba subarmónica, timbales y cajas, así como todos los efectos de explosiones), y el sintetizador digital en FM Yamaha TX-416, que se utilizó para aportar mayor realismo y detalle a las recreaciones de metales, cuerdas y percusión. Por último, como teclado maestro se utilizaría un Yamaha KX88, un secuenciador Roland CSQ 600, así como varios procesadores MIDI y de efectos.

Toda la música creada para los 'overdubs' era fruto del trabajo de Bhatia en su 'home studio' con el secuenciador MC-500, por lo que la mayor parte del tiempo en el Smoothrock Studio se dedicó en pasar los archivos contenidos en el secuenciador, retocarlos y ampliarlos en 24 pistas con los instrumentos dedicados al proyecto, con lo que los 'overdubs' fueron convenientemente procesados y ecualizados por el ingeniero de sonido Dan Lowe, que también ejerció como productor del álbum.

En la parte final de la grabación se añadieron los efectos de sonido, se realizaron cambios en algunas secciones y se llevaron a cabo las puntuales y oportunas correcciones. Con los procesos de mezcla y masterización, que se efectuaron utilizando el estándar Dolby SR para preservar la calidez de las pistas analógicas, se dio por finalizado el trabajo en The Interstellar Suite en marzo de 1987.

Música para escuchar comiendo palomitas de maíz


Nos encontramos sentados en nuestra butaca, expectantes. Tenemos una gran bolsa de palomitas en nuestro regazo esperando a ser devorada.
De repente se apagan las luces. Los últimos rezagados ocupan su localidad guiados por la linterna del acomodador. The Interstellar Suite está a punto de comenzar...

Con el sonido de una explosión, cortesía de los generadores de ruido de un Minimoog replicado 24 veces en el multipistas, seguido de los acordes de una fanfarria orquestal en una cadencia marcial, comienza The Interstellar Suite, una aventura musical de ciencia ficción. Ya desde las primeras notas de "Overture: Introduction And March" hace que nos sumerjamos en la historia que nos propone Bhatia. Pero enseguida nos damos cuenta de que lo que escuchamos nos suena familiar. Efectivamente, este tema es una nueva versión de la pieza "The Manor March" que Amin Bhatia compuso en 1985 y que produjo Steve Porcaro

Amin Bhatia en una simpática fotografía promocional del sello Cinema para The Interstellar Suite
Amin Bhatia en una fotografía
promocional del sello Cinema.
Los arreglos definitivos recuerdan sobremanera al estilo con toques progresivos de los álbumes de Larry Fast como Synergy, una de las influencias declaradas de Bhatia, así como el uso de sonidos punzantes de metales para la melodía principal, mientras que los arreglos secundarios de cuerdas recuerdan a los de trabajos del genio de New Jersey como Electronic Realizations For Rock Orchestra (1975) o Sequencer (1976), publicados por Passport Records. Como curiosidad se puede destacar que en esta pieza se pueden escuchar unos platillos, que son el único instrumento acústico utilizado en toda la grabación.

Una breve pausa da paso a la pieza "The Ship: Main Theme", que se abre con una melodía de cuerdas sobre unas voces de fondo y sonidos de maquinaria electrónica que pronto se desvanecen, para adquirir el protagonismo de todo el tema con breves aportaciones de una melodía de tuba. Estamos escuchando una especie de vals sideral, que podría pasar por uno de los temas más sedosos de la banda sonora de Star Wars de John Williams o de Galactica de Stu Phillips, aunque Bhatia le aporta un toque más exótico, con una pincelada orientalizante. Como explica el propio autor en su página web: "este tema fue la primera melodía creada, mucho antes de concebir The Interstellar Suite. Fue escrita para un radioteatro nunca producido por mi amigo de la universidad Mike Baker".
 


Empieza realmente la misión con el tercer tema "Launch: Mission Control And Liftoff / Jumping To The Speed Of Light", que es una nueva versión de "Flight Beyond The Stars", la pieza con la que Bhatia obtuvo el Gran Premio en el concurso de composición electrónica de la firma Roland en 1981, y en la que las influencias de Tomita y Goldsmith son notables a lo largo de la misma. Esta composición se abre con el sonido de una alarma, y unas cuerdas tempestuosas y agresivas dan paso a la melodía de metales, mientras unas voces escenifican una cuenta atrás y el posterior despegue de una nave espacial (de nuevo el Minimoog revelándose como una fuente inagotable de efectos sonoros). A continuación el tema se vuelve vertiginoso con unos violines afilados, desarrollando una melodía con cierto regusto a la música de la 'sci-fi camp' de los años 50 y 60, todo ello entre redobles de percusión, y constantes alteraciones de ritmo, que concluye con la recreación sonora de un salto al hiperespacio. Con tanta emoción a estas alturas la bolsa de palomitas está a la mitad.

Con el sutil sonido de unos pasos se inicia el cuarto tema, "Walking In Space: Opening The Airlock / Weightless / Retrieving A Satellite", que escenifica un paseo espacial, la salida de los astronautas de la nave, con variadas conversaciones entre ellos y sonidos de compuertas que se abren y cierran, y donde no hay música en absoluto durante más de un minuto. A continuación, el segmento "Weightless" ('ingravidez'), empieza con una delicada secuencia de campanillas hasta que entran las cuerdas, en una escena que podría ilustrar perfectamente secuencias en el exterior de la nave Discovery One del astronauta David Bowman en 2001: A Space Odyssey (Stanley Kubrick, 1968). Quizá suene tópico, pero este fragmento musical es la imagen mental que probablemente muchos tenemos de una caminata espacial y su plasmación musical. Según Bhatia, su idea original "era darles algo para hacer a los astronautas mientras volaban a través del hiperespacio". El tercer fragmento, es decir la 'recuperación del satélite', retoma un tono más sinfónico, con los metales resaltando con variaciones la melodía de cuerdas en la finalización de la pieza. 

En este tema tuvo una especial relevancia el Oberheim Xpander para recrear los coros y las líneas de sintetizador secuenciado. Asimismo, es la pieza en la que tienen un mayor peso las conversaciones de radio que se producen en segundo plano y que aunque no es intención de Bhatia que se escuchen nítidamente, escenifican perfectamente la acción.

Fotografía promocional de Amin Bhatia para el sello Capitol/Cinema Records
Amin Bhatia en una foto promocional
de The Interstellar Suite (1987).
Con "Hostility: Intruder Alert / The Attack" Amin Bhatia realiza su particular "homenaje a todos los villanos del espacio que hemos conocido a través de los tiempos". Se trata de una de las piezas melódicamente más impactantes del álbum, a la vez que una de las más espectaculares debido a la cantidad de efectos que contiene, que sumergen de lleno al oyente en medio de la acción.

Diversos diálogos y ruidos que asemejan ordenadores futuristas son la antesala de un ataque alienígena en toda regla escenificado por la explosión de un torpedo espacial, que desencadena la tempestad, con los metales y las cuerdas llevando el peso melódico remarcado por las percusiones, con una melodía principal de tonos trágicos, pero enérgica y marcial, acorde con los momentos de tensión que se están viviendo. Se produce un momento de calma en la batalla con unas cuerdas muy filtradas, como con sordina, al igual que la melodía, para regresar de nuevo la violencia sonora con un fragmento final de gran vigorosidad que alcanza el clímax con los sonidos de varios rayos láser y una espectacular explosión seguida del más absoluto silencio.

Tal y como afirma Bhatia, los efectos sonoros de Frank Serafine para la película Star Trek: The Motion Picture (Robert Wise, 1979), fueron de gran inspiración en los efectos de esta pista. De hecho, para la explosión con la que concluye el tema, que se creó por los 'overdubs' del Minimoog en 24 pistas independientes, se inspiró en el sonido de los torpedos de fotones Klingon.

En claro contraste con la pieza precedente se encuentra "Distress Signal: The Beacon / A Damaged Ship / The Loneliness Of Space". Se trata de una versión extendida en casi un minuto y medio respecto a la versión del vinilo aparecida en 1987, que en su momento Bhatia recortó y que para la edición remasterizada en CD decidió recuperar en su forma original. Este sexto corte comienza con una señal de socorro, mientras hace su aparición una triste melodía de tuba de Minimoog, muy filtrada, acompañada de cuerdas y sonidos de tesitura vocal, aportándole un tono muy cósmico que recuerda sobremanera a esa otra sinfonía espacial que representa el fabuloso Novus Magnificat: Through The Stargate (Hearts Of Space, 1986), de Constance Demby. El tema finaliza como comenzó, con el sonido de la señal de socorro que se pierde en la distancia.

Tras la desolación y muerte producida por el ataque alienígena se da paso al séptimo tema del álbum "Rescue Fleet: Formation And Rescue Theme / Dive / Arrival At The Alien Fort". La señal de socorro ha sido escuchada y llegan los refuerzos para vengar a los compañeros caídos en combate en forma de naves en vuelo rasante (otra vez por cortesía del Minimoog). Una potente melodía de metales con tintes épicos reforzada por las cuerdas en una sucesión espectacular, le da un tono heroico y claramente triunfalista. A continuación las cuerdas se apoderan de la melodía, pasando los metales a un segundo plano, hasta un in crescendo con un papel destacado de las percusiones, donde de nuevo recobran importancia los metales y la melodía de tintes heroicos en un ambiente lleno de efectos sonoros. El último fragmento del tema presenta tonos oscuros y misteriosos remarcados por la percusión y las cuerdas, hasta que se desvanece, y vuelve la secuencia de campanillas, muy del gusto de Isao Tomita, que presidía "Distress Signal", para concluir la pieza.

Una misteriosa melodía que suena en la distancia nos anuncia del inminente ataque a la base alienígena en "Battle: Planning The Attack / Return Fire / The Last Missile". Sin solución de continuidad van in crescendo los sonidos marciales, bélicos y amenazadores, en una marcha en la que unas percusiones muy densas, con redobles de timbal, imprimen un gran dramatismo. La batalla está en pleno fragor. Por su parte las cuerdas dibujan una melodía dramática y variaciones junto con la percusión de melodías ya escuchadas en anteriores piezas. Unos segundos de extraña calma ponen punto final a la aventura con la explosión de un misil espacial. A estas alturas hace tiempo que la bolsa de palomitas está vacía.

Esta última pieza supuso un verdadero reto para Amin Bhatia dado que debía ser capaz de crear el clímax definitivo de la aventura, sobre todo después de temas tan espectaculares como "Hostility" y "Rescue Fleet", y a fe que lo consiguió. Musicalmente recupera momentos del tema "Walking In Space", incluidos porque el álbum apenas alcanzaba los 40 minutos de duración, ciertamente escasos para un CD, siendo remezclado apenas seis horas antes de entregar el máster a Capitol Records en Los Angeles.

La pieza "Finale: Theme Reprise / March" viene a ejercer el papel de los títulos de crédito finales de la hipotética película, en la que se realiza un recorrido por todos los leitmotivs de los distintos cortes del álbum, además de la marcha con la que se abría la suite, aderezados por varios efectos durante su desarrollo, pero en esta ocasión con un tono apoteósico que concluye con un 'orchestral stab'. Por fin la paz ha regresado a la galaxia. 

La edición remasterizada del álbum, no obstante, no termina ahí. Se hace el silencio durante unos segundos y a continuación se incluye íntegro el tema "Virus Attack", perteneciente al segundo álbum de Amin Bhatia, Virtuality (Bhatia Music Inc., 2008), inspirado en esta ocasión por el ciberespacio. Se trata de un tema que encaja estilísticamente bastante bien con el contenido de The Interstellar Suite, si bien se percibe desde el primer momento un salto de 20 años respecto a la calidad sonora y a los propios sonidos. El tema en cuestión incluye  potentes golpes de percusión que junto con una línea de bajo sintetizado lleva el peso rítmico, voces corales en latín que recuerdan por momentos a la utilización de los coros en Heaven And Hell (RCA, 1975), o Mask (Polydor, 1985), del griego Vangelis, y abundancia de sonidos digitales y 'samples', apartándose, por tanto, de la filosofía de la obra original. Aquí los sonidos orquestales se recrean con un realismo cristalino. No obstante, se trata de una pieza muy impactante, que hará las delicias de los amantes de las mejores bandas sonoras de Hans Zimmer y otros compositores surgidos de Remote Control Productions.

Una reedición a quince años luz


El lanzamiento de The Interstellar Suite en cassette, LP y CD por parte de Cinema Records a finales de 1987 supuso una gran decepción para Amin Bhatia. La campaña promocional del álbum se había pensado ambiciosa, incluida una gira por planetarios de Canadá y Estados Unidos. No obstante, todos los planes se cancelaron cuando se llevó a cabo una completa reestructuración de la plantilla del sello, pasando a manos de un equipo que no sabía cómo enfocar la venta del producto. 

La escasa repercusión de los primeros álbumes publicados por Cinema Records marcaría el destino de The Interstellar Suite, que apareció en una edición muy limitada lastrada por una pésima distribución, derivada de los problemas internos del sello, que a la postre conducirían a su repentina desaparición, escasos meses después de la publicación del álbum.

El álbum recopilatorio Cinema Sampler que incluye tres piezas de The Interstellar Suite de Amin Bhatia
El recopilatorio Cinema Sampler (1988).
Básicamente lo que tenía Cinema Records entre manos era un conjunto de artistas del rock progresivo de los años 70, poco conocidos entre el público estadounidense, como Patrick Moraz, Pete Bardens o Tony Kaye, que pretendían reciclar sus carreras de 'prog rockers' subiéndose al carro de la pujante escena de la 'new age' en aquel país. El mismo año que The Interstellar Suite, se publicaron Human Interface de Patrick Moraz, Seen One Earth de Pete Bardens y Xcept One de Michael Hoenig, y había previsto también un álbum de Tony Kaye que nunca vería la luz. En 1988 Bardens todavía tendría tiempo de publicar un segundo LP, en esta ocasión de música pop, titulado Speed Of Light, antes de la desaparición del sello. Como testamento del mismo apareció en el mercado el recopilatorio Cinema Sampler (1988), que incluía piezas de los álbumes de los músicos mencionados, además de los segmentos "Overture", "The Ship" y "Walking In Space" del trabajo de Amin Bhatia.

La exposición pública de The Interstellar Suite tras su publicación fue escasa y referida a eventos muy concretos. En 1989 se utilizaron varias de sus piezas en el marco de la competición piromusical internacional Symphony Of Fire, auspiciada por la tabaquera Benson & Hedges en Toronto. En 1991 se utilizó The Interstellar Suite en su integridad en diversos shows que tuvieron lugar en planetarios canadienses como el de Calgary o el MacMillan de Vancouver. Precisamente en este último en 1993 se pudo escuchar el tema "Distress Signal" en un acto conmemorativo del trágico accidente del transbordador espacial Challenger.

A mediados de los años 90 Amin Bhatia comenzó a recibir insistentes peticiones de reedición de su álbum por parte de seguidores de todo el mundo, dado que a esas alturas The Interstellar Suite se había convertido en una codiciada pieza de coleccionismo, largo tiempo descatalogada. Desgraciadamente, tras la debacle de Cinema Records, los derechos sobre los títulos publicados por el sello pasaron a manos de su empresa matriz, Capitol Records, que no tenía ninguna intención de devolverlos a sus autores originales. El objetivo de Bhatia de reeditar la suite se convirtió entonces en una odisea legal, con años de litigios con la multinacional discográfica, con tal de recuperar los másters originales, de los que incluso desconocían su paradero. Finalmente esos másters fueron devueltos a su autor y gracias a la restauración de los mismos llevada a cabo por David Greene, James Porteous y el propio Bhatia, en 2003, tras quince años de espera, vió la luz la reedición de The Interstellar Suite.

La sinfonía de una 'space opera'


Portada de la edición remasterizada de The Interstellar Suite de Amin Bhatia publicada en 2003
Portada de la edición remasterizada de
The Interstellar Suite (2003).
Los sueños del futuro han captado la imaginación de generaciones enteras a través de la literatura, el cómic, el cine y la televisión. Entre ellos, el reto de la conquista del espacio siempre ha ocupado un lugar destacado con infinidad de historias sobre viajes interestelares para explorar otros mundos, imperios galácticos con pretensiones de imponer su ley a lo largo y ancho del universo, invasiones alienígenas y toda clase de sucesos que se encuadrarían dentro del subgénero de la ciencia ficción conocido como 'space opera'. 

Amin Bhatia fue seguramente uno de esos jóvenes que creció con esa ciencia ficción imposible para las leyes de la física, teletransportándose a algún extraño planeta con los miembros de la tripulación del Enterprise o saltando al hiperespacio junto a Han Solo y Chewbacca en el Halcón Milenario, mientras vibraba con las bandas sonoras sinfónicas de Jerry Goldsmith y John Williams para aquellas aventuras. Ese amor confeso por el sinfonismo cinematográfico, la música clásica, los sintetizadores y la ciencia ficción dan como resultado The Interstellar Suite; la banda sonora sinfónico-electrónica de una película que sólo existió en la imaginación de su creador. 

El sonido neosinfónico de Bhatia, como se ha definido en ocasiones, está fuertemente inspirado en el trabajo de Jerry Goldsmith (especialmente en Star Trek: The Motion Picture, y otros de sus trabajos dentro de la ciencia ficción como Alien o Outland), y de John Williams (la primera trilogía de Star Wars), cuyas influencias son palpables en cada átomo de The Interstellar Suite, además de una obra referencial en estos casos, como es la suite The Planets de Gustav Holst. No son menos significativas las influencias de Isao Tomita, Wendy Carlos y Larry Fast, en especial la del japonés, no sólo desde el punto de vista de la concepción sonora de algunos pasajes, sino también en lo referente a algunos arreglos, y la utilización de los efectos sonoros dentro del contexto musical.

Por su planteamiento, The Interstellar Suite es uno de esos álbumes que crean afición, que soportan decenas de audiciones hasta que logremos desentrañar todos sus secretos sonoros, que son muchos. Desde unos arreglos exquisitos y una orquestación exuberante y muy dinámica pasando por la precisión de los variados efectos de sonido con un tratamiento capaz de sugerir imágenes muy vívidas en el oyente, hasta llegar a la espectacularidad y minuciosa restauración lograda en la edición remasterizada, que provocará que demos saltos en nuestra butaca y nos sumerjamos plenamente en la aventura que nos propone Bhatia.

La primera lección que nos enseña Amin Bhatia con The Interstellar Suite es que la economía de medios estimula la creatividad. Con un puñado de viejos sintetizadores, grandes dosis de imaginación y el dominio del estudio de grabación y sus técnicas, amén de un gran conocimiento de los límites de los equipos que maneja, se puede llegar a crear una obra extremadamente detallista al tiempo que musicalmente vibrante, constituyendo a su vez el último gran proyecto producido basado en sintetizadores analógicos. 

Visto en perspectiva, The Interstellar Suite es un 'rara avis', un curioso anacronismo para tratarse de un trabajo producido en 1987, en medio de una era de absoluta hegemonía de la tecnología digital. Sólo hace falta escuchar las otras referencias publicadas por el sello Cinema para darnos cuenta de que la propuesta de Bhatia estaba en las antípodas de todas ellas y ha soportado infinitamente mejor el paso del tiempo frente a unas obras generalmente sumidas en el 'digitalismo' imperante dentro de la 'new age' más aséptica, para mayor gloria del uso y abuso de los 'presets'

Ante una propuesta tan extemporánea en ese contexto, tampoco resulta extraño que cierta crítica especializada se haya dejado llevar por un arrebato de entusiasmo y haya situado The Interstellar Suite al mismo nivel que Switched-On Bach (CBS, 1968), o Snowflakes Are Dancing (RCA, 1974), cuando se trata de proyectos muy diferentes encuadrados en épocas muy distintas de la historia de la música electrónica. Por un lado estamos hablando de recreaciones de piezas clásicas frente a una obra de composiciones originales. En segundo lugar, los medios a disposición de Bhatia, aun con las autolimitaciones que se impuso, no eran comparables al trabajo casi artesanal de aquellos primeros trabajos de Wendy Carlos e Isao Tomita, y  por último, los avances producidos en veinte años, determinan que las técnicas empleadas en ambos casos tampoco sean equiparables.

Asimismo, desde un punto de vista musical, la trascendencia de The Interstellar Suite, a diferencia de lo que supusieron los álbumes de Carlos y Tomita en su tiempo, fue nula, a pesar de las buenas críticas cosechadas, y sólo ha ido ganando reconocimiento con el paso de los años. El panorama musical en los 80 era muy diferente al de finales de los 60 y principio de los 70 cuando el sonido electrónico era una novedad para el gran público, por lo que este álbum pasó completamente desapercibido entre decenas de lanzamientos de música 'new age'.

Desgraciadamente, un trabajo como The Interstellar Suite es relativamente poco conocido entre los aficionados de la música electrónica, en parte por circunstancias ajenas a su autor, como la desaparición de su sello discográfico y la descatalogación del álbum durante quince años, pero también por la inconstante y exigua carrera discográfica de Bhatia, compuesta únicamente por dos álbumes en treinta años de trayectoria, que le han mantenido lejos de la atención mediática, concentrado en el campo de las bandas sonoras, sobre todo para cine documental, televisión y películas de bajo presupuesto.

El único aspecto criticable del álbum es que es quizá demasiado descriptivo. Siempre se ha hablado de la capacidad de la música, sobre todo la instrumental, de sugerir imágenes en el oyente. El trabajo realizado por Bhatia es un ejemplo de este aspecto, si bien ha sido tan explícito musicalmente que no ha dejado lugar al oyente a salirse del guión que él nos propone, dificultando que nos imaginemos nuestra propia película.

Esto no es un impedimento para considerar a The Interstellar Suite como una obra capital de la música electrónica de los años 80. Tal y como afirma Bhatia: "si la gente puede cerrar los ojos, sintonizar con la música y escapar en una aventura espacial de unos cuarenta minutos, entonces he logrado mi objetivo". Podemos dar fe de que lo ha conseguido. MISSION ACCOMPLISHED!!!

2 comentarios:

  1. Pablo,
    como siempre, GENIAL!.
    Nelicman.

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  2. Gracias Nelicman!!!. Este tipo de entradas tan largas me dejan agotado durante varios días hasta que cojo otro tema para escribir. Hay ciertos álbumes como The Interstellar Suite, Switched-On Bach y decenas más en los que no puedes simplemente escribir tu impresión sobre las piezas y dar cuatro datos del autor. Son discos que tienen una historia interesante detrás o tuvieron una importancia en su momento que los hacen especiales.

    En el caso de Bhatia, tiene una web muy informativa sobre el proyecto de su disco, y además he tenido que investigar sobre aspectos de su biografía no muy fáciles de conseguir y sobre la discográfica Cinema. Como se trata además de un músico poco conocido (actualmente en España emiten la serie Flashpoint, con música suya, en el canal Nitro), creo que era un deber hablar de él con mayor profundidad, casi como si se tratara de un reportaje.

    Un abrazo

    Pablo/Audionaut

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