miércoles, 30 de noviembre de 2011

Keyboard Presents: Synth Gods

Jan Hammer con su keytar en la portada de Synth Gods
Otra recopilación de entrevistas de la revista 
Keyboard, ahora bajo el nombre de Synth Gods.
Desde los años 80, la revista estadounidense Keyboard ha venido publicando libros que explotaban el enorme archivo documental que posee en forma de manuales de programación de sintetizadores, compendios sobre la historia reciente de los instrumentos electrónicos y en especial recopilaciones de entrevistas a músicos profesionales, que han protagonizado sus más de treinta y cinco años de historia.

En tiempos de crisis para el sector de los medios de comunicación en general, la prensa musical especializada tampoco es inmune a la situación y el número cada vez más escaso de revistas vendidas se tiene que paliar en parte con lanzamientos bibliográficos que recojan la herencia de la revista, tal y como sucede con Keyboard Presents: Synth Gods (Backbeat Books, 2011).

El precedente más cercano de Synth Gods es Keyboard Presents: The Best Of The 80s, aparecido en 2008 y con el que comparte una misma filosofía y el mismo director de proyecto, Ernie Rideout, antiguo editor en jefe de la revista, que dedica el libro "al recuerdo, espíritu y legado del Dr. Robert Moog, y a los frikis y dioses de los sintetizadores de todo el mundo".

Un libro con un título tan grandilocuente e impactante como "los dioses del sintetizador", era previsible que fuera acompañado de un contenido acorde que hiciera honor al mismo, centrado según Rideout en "líderes visionarios, que a través de este nuevo medio, cambiaron el curso de la historia de la música e inspiraron a generaciones". Si pensamos en los más significativos músicos electrónicos o en aquellos que han hecho del sintetizador su principal herramienta de trabajo y expresión durante las últimas décadas, sin duda están casi todos los nombres que imaginamos y algunos más. 

Las opiniones de veinte artistas, entre los que se incluyen figuras consagradas como Wendy Carlos, Jean Michel Jarre, Jan Hammer, Brian Eno, Isao Tomita, Tangerine Dream, Vangelis, Rick Wakeman o Joe Zawinul, comparten espacio con destacados músicos del ámbito del pop-rock como Gary Numan, Greg Hawkes, Richard Barbieri, Roger O'Donnell, Prince o Trent Reznor. Por otro lado, genios de la talla de Robert Moog o Dave Smith, también tienen su lugar junto a otros quizá menos conocidos pero igualmente importantes como Malcolm Cecil del dúo Tonto's Expanding Head Band, el multi-instrumentista Edgar Winter o Bernie Worrell.

Con una portada, que al igual que en The Best Of The 80s vuelve a recurrir a un reclamo tan iconográfico pero al mismo tiempo tan caricaturesco de los 80 como fueron los 'keytar', en este caso protagonizada por Jan Hammer con su teclado colgable Royalex Probe, Synth Gods es probablemente un título tan interesante en su contenido como controvertido en su planteamiento.

martes, 22 de noviembre de 2011

Oskar Sala. El último artesano (II).

A la búsqueda del instrumento perfecto

Versión evolucionada por Oskar Sala del Volkstrautonium de 1933 fabricado por Telefunken
Un Volkstrautonium evolucionado con tres controles 
manuales, nuevos filtros y dos pedales de control que 
anticiparía futuros desarrollos. Foto: Deutsches Museum.
La audiencia con el Ministro de Propaganda Joseph Goebbels surtió el efecto deseado y pronto le llegó a Trautwein a través de Telefunken, el encargo oficial de la Radio del Reich para la realización de un nuevo Trautonium completamente equipado, con el que los presentadores del programa radiofónico "Allerlei von Zwei bis Drei", Otto Dobrindt y Herbert Jäger estaban deseosos de contar.

No obstante, Friedrich Trautwein había asumido un nuevo cargo como profesor de acústica en la Universidad de Berlín y no disponía del tiempo necesario para acometer un proyecto de tal envergadura. Ante esta situación Trautwein dejó en manos de Oskar Sala el diseño y construcción del nuevo Trautonium, desentendiéndose a partir de entonces casi por completo de su propia creación. Por vez primera Sala se encontraba ante el reto de materializar todas sus ideas sobre un instrumento electrónico.

El Rundfunktrautonium (Radio-Trautonium), de 1935 fue ese primer instrumento construido por el joven músico en el laboratorio radiofónico de la Musikhochschule.  Poco después de la salida a la venta del Volkstrautonium, Sala había comenzado a hacerle cambios, incluyendo un segundo control manual y añadiendo nuevos bancos de filtros y un segundo pedal de control. Este hecho contó con la desaprobación de Trautwein, que consideraba que la inclusión de continuas novedades y mejoras en el instrumento perjudicaría la venta de Volkstrautoniums. No obstante, el fin de la producción por parte de Telefunken zanjó la polémica entre ambos.

La innovación más importante del Rundfunktrautonium, fue la inclusión de dos tubos Thyratron RK 1, en lugar del único con el que se había equipado al Volkstrautonium. Gracias al circuito patentado por Trautwein en 1934, Sala pudo obtener los primeros rudimentos de tonos subarmónicos gracias a los experimentos realizados en la sincronización de ambas válvulas de vacío, no obstante, los resultados musicales no fueron satisfactorios, dado que implicaban que cada subarmónico se tenía que ajustar individualmente y si se cambiaba de clave había que volver a ajustarlo, lo cual era impracticable en un contexto de directo, por tanto se desechó la idea de seguir en esa dirección.

La inclusión del segundo control manual sensible a la presión junto al segundo tubo permitieron la duofonía y por consiguiente la interpretación con ambas manos, que llevó a que Sala emplazara un segundo pedal. Es interesante resaltar el importante papel que jugaba cada pedal, que se dedicaba de manera independiente a cada control manual. Con el movimiento hacia delante y hacia atrás del pedal se controlaba el volumen, mientras que el movimiento lateral del pie permitía controlar por medio de una serie de interruptores el rápido cambio de octava durante la interpretación, aunque también se podían variar determinadas cualidades tonales previamente prefijadas.

En agosto de 1935 Paul Hindemith escribió la primera pieza para el nuevo Rundfunktrautonium bajo el título de Langsame Stück und Rondo für Trautonium, que Sala grabó de manera privada en formato fonográfico shellac para entregarle como regalo al compositor el día 16 de noviembre de 1935 durante la celebración de su cuarenta cumpleaños. Durante muchos años se creyó que dicha pieza se había perdido en la guerra, dado que nadie conservaba su partitura y gracias a esa grabación, encontrada entre las pertenencias de Hindemith tras su muerte, Oskar Sala la pudo reconstruir en 1985 e incluirla en su álbum Subharmonische Mixturen (1997).

Desgraciadamente durante los años del nazismo Sala se vio obligado a prescindir en sus actuaciones de las partituras que había escrito Hindemith para el Trautonium, al tratarse de un compositor proscrito por las autoridades nazis y más tras emigrar en 1938, primero a Suiza y dos años después a los Estados Unidos. En este sentido, Sala basó su repertorio para el nuevo instrumento en célebres piezas clásicas, en algunas propias y en composiciones creadas para ex profeso como A Konzert für Trautonium und Orchester (1936), de su amigo, el compositor Harald Genzmer, que había reconocido las grandes posibilidades tonales que se abrían con el Rundfunktrautonium.

Con el Rundfunktrautonium Sala alcanzó tal nivel de maestría interpretativa que fue incluso capaz de ejecutar varios de los 24 Capricci Op. 1 de Niccolò Paganini, piezas concebidas para violín solo, que están consideradas entre las más complejas jamás escritas para dicho instrumento.