viernes, 25 de marzo de 2011

Hugh Le Caine. El visionario sonoro (V).

Anticipando el futuro de la música electrónica

Imagen de Hugh Le Caine en la portada del LP Compositions And Demonstrations de 1985
Retrato de Hugh Le Caine para la portada del LP 
Compositions & Demonstrations 1948-1972
A principio de los años 60 el concepto de Hugh Le Caine sobre la música electrónica estaba cambiando. Sus experiencias equipando los estudios de Toronto, Montreal y Jerusalén, así como los fracasados intentos de comercializar algunos de sus instrumentos, le habían llevado a madurar la idea de una mayor importancia del sonido resultante del estudio frente a las particularidades de instrumentos individuales a la hora de auxiliar al compositor.

Sus ideas estaban evolucionando hacia instrumentos independientes con funciones muy específicas, concebidos para trabajar juntos dentro del contexto de un estudio de música electrónica, uno controlando otro, o uno como fuente sonora de otro (concepto muy adelantado a su época y claro precedente de un estudio MIDI), en configuraciones que variaran de una aplicación a otra dependiendo de los requisitos de cada compositor. En un comentario de 1966 Le Caine afirmaría que “lo que más necesita un compositor de música electrónica no es una comprensión del instrumento, sino una nueva comprensión del sonido”.

Estas nuevas teorías las puso Le Caine en práctica con el diseño de una serie de pequeños componentes para su uso en el contexto del estudio. El primero de esos aparatos fue el Printed Circuit Keyboard (1962), que se basaba en la conductividad eléctrica del cuerpo humano. En este caso, cuando un dedo pulsaba una célula con material conductivo encapsulado, se completaba el circuito eléctrico entre el generador y el amplificador y por consiguiente se emitía un sonido a través de un altavoz. Cuanto más fuerte se presionaba el dedo, más alto sonaba. Con este instrumento Le Caine compuso la pieza "Nocturne" en agosto de 1962, utilizando diversas técnicas de ejecución musical como legatos y staccatos.

viernes, 18 de marzo de 2011

Wendy Carlos y la génesis de Switched-On Bach

La legendaria portada de Switched-On Bach, el álbum de Walter Carlos de 1968
La portada del mítico Switched-On Bach.
Durante la celebración de la 35ª convención de la Audio Engineering Society (AES), de octubre de 1968 que tenía lugar en Nueva York, el ingeniero Robert Moog iba a realizar a priori una de sus ya habituales exposiciones. Desde 1964, año en el que presentó su ponencia "Módulos de música electrónica controlados por tensión", y demostró sus teorías con el primer prototipo de su sintetizador modular, Moog venía asistiendo regularmente a las conferencias bianuales más importantes del mundo de la tecnología musical. No obstante, esa edición de octubre de 1968 iba a ser diferente a las anteriores.

Tras finalizar su ponencia, que se titulaba "Tendencias recientes en el diseño de un estudio de música electrónica", Robert Moog se dirigió a los asistentes y les anunció: "como ejemplo de la técnica de composición multipistas en música electrónica, me gustaría ponerles un fragmento de una grabación que está a punto de ser publicada con algo de música de Bach". La pieza en cuestión era una recreación electrónica del último movimiento del "Concierto de Brandemburgo Nº 3 en sol mayor (BWV 1048)". Bob Moog bajó del estrado y se situó en la parte trasera del auditorio para observar mejor las reacciones del público que escuchaba atentamente. No se trataba de una audiencia cualquiera. Allí se reunía lo más granado del sector; ingenieros de sonido, músicos y productores discográficos que sabían perfectamente que lo que estaban escuchando era algo totalmente innovador. Tras concluir la grabación con la música, los expertos, totalmente atónitos, irrumpieron en una cerrada ovación.

Aunque el público asistente no lo sabía, entre ellos se encontraba el autor de la grabación que acababan de escuchar; Wendy Carlos.

lunes, 7 de marzo de 2011

Hugh Le Caine. El visionario sonoro (IV).

Creando la historia de la música electrónica canadiense

El inventor Hugh Le Caine realizando explicaciones técnicas sobre el Oscillator Bank
Le Caine explicando las características del Oscillator Bank (1957).
La trayectoria de Hugh Le Caine se adentró en una nueva etapa profesional a finales de los años 50. En 1957 entró en contacto con el Dr. Arnold Walter, director de la Facultad de Música de la University Of Toronto. A Walter le llamaba la atención que en Canadá no existieran todavía estudios de música electrónica como los que había visitado durante ese verano en diferentes países europeos. Le Caine le respondió que en el NRC no se había hecho nada al respecto y le habló de algunos de sus instrumentos, como el Electronic Sackbut y el Touch Sensitive Organ.

La intención de Walter era disponer de un estudio de música electrónica en las dependencias de la University Of Toronto y para ello necesitaba el apoyo del NRC y de Le Caine. Tras varias negociaciones en las que finalmente se decidió que la universidad y la institución científica cooperarían en el proyecto, se determinó que Hugh Le Caine sería el encargado del desarrollo del equipo especial para el estudio y ejercería como consultor técnico. El estudio finalmente abriría sus puertas en la primavera de 1959.

Durante este período de dos años, Le Caine realizó dos nuevas composiciones: "In Study Nº 1 For Player Piano And Tape" y "The Burning Deck", ambas con el auxilio del Multitrack. La primera era un complejo trabajo en el que los sonidos ejecutados con el rollo de papel perforado de una pianola estaban organizados según principios matemáticos basados en series de seis permutaciones (acordes, clústers tonales, glissando, etc.), registradas en la grabadora y posteriormente sometidas a diferentes alteraciones del tono, volumen, timbre, duración, mediante su reproducción inversa, ralentizada... todo ello comprimido en un minuto y dieciocho segundos, la pieza más corta que compuso el inventor en toda su carrera. Por su parte, la segunda pieza era la dramatización del poema "Casabianca" de Felicia Dorothea Hemans recitado por el propio inventor e ilustrado por sonidos electrónicos, que con sus cerca de cinco minutos de duración constituye su composición más larga.

viernes, 4 de marzo de 2011

Krautrock: The Rebirth Of Germany

Klaus Schulze en una hipotética portada de Krautrock: The Rebirth Of Germany
El documental Krautrock: The Rebirth Of Germany
Desde hace décadas los documentales producidos por la televisión pública británica BBC se han ganado un más que merecido prestigio internacional. Sea cual sea el tema que aborden, el elevado nivel de calidad de sus programas es un ejemplo a seguir por cadenas de televisión y productoras de todo el mundo. El documental que hoy nos ocupa no es una excepción a esa norma de excelencia.

El viernes 23 de octubre de 2009, el canal BBC Four estrenó en horario de máxima audiencia (las 21 horas), el documental Krautrock: The Rebirth Of Germany. Mientras, a esas horas en España probablemente nos teníamos que contentar con informativos sensacionalistas, series recicladas o algún concurso para mayor gloria del populacho. Inevitablemente los que no congeniábamos con ninguna de esas propuestas nos veíamos obligados a exiliarnos en internet o a refugiarnos en cualquier otra actividad que estimulara nuestra actividad neuronal.

Por el contrario en el Reino Unido disfrutaban de sesenta minutos dedicados a la historia del rock alemán surgido a finales de los 60, y conocido con el apelativo entre humorístico y despectivo de 'krautrock' (rock repollo), acuñado por la prensa musical británica de entonces para referirse a la oleada de grupos que surgían de aquel país y que progresivamente comenzaban a captar el interés de la juventud de Gran Bretaña.

No es casualidad que el equipo que ha realizado este documental, encabezado por el  productor y director Ben Whalley, sea el mismo que filmó el excelente Synth Britannia, que se estrenó en el mismo canal público y en el mismo horario, justo una semana antes, el viernes 16 de octubre de 2009. De hecho el equipo encargado de la preparación y filmación de ambos trabajos dedicó seis meses de ese año a producir ambos documentales. Por su parte, Krautrock: The Rebirth Of Germany supuso un viaje de dos semanas por toda Alemania para el equipo de filmación durante el mes de agosto de 2009 para realizar todas las entrevistas que son la base de esta historia.